Categoría: La otra cara de la luna
27 Julio 2007
Desde que soy spankee consumada no había vuelto a soñar con azotes. Supongo que no lo necesito, que hago realidad mis fantasías y sé que ahora mis sueños están al alcance de mi mano, por eso, sí he soñado con spankers, pero durante éstos, no me azotaban.
Ninguno como el de esta noche, en la que mis sueños me han llevado tan lejos, de nuevo entre sus brazos para revivir los momentos compartidos, para sentir de nuevo todo aquel torrente de sensaciones que siempre me deja tan honda huella.
No ha sido un sueño líquido, de esos en los que aún dormida sientes la humedad entre las piernas, en los que el cuerpo se agita buscando quizás un roce involuntario que alivie la tensión creciente y proporcione un orgasmo no buscado, pero sí deseado. No ha sido un sueño erótico y sin embargo, he vuelto a soñar con sus manos sobre mi cuerpo.
Azotes tranquilos, entre personas que han llegado a entenderse perfectamente, que tienen un lenguaje propio y particular donde sobran las palabras, he mirado sus manos y también sus ojos. He vuelto a sentir cada uno de ellos sobre mis nalgas, a cambiar de postura en un momento onírico inolvidable, a sentir la excitación creciente en la respuesta agitada de su cuerpo requiriéndome para el sexo.
Y ha vuelto a azotar mis nalgas, a hacerme suya por completo, a acariciar la zona ahora más cálida y enrojecida de mi anatomía a penetrarme de nuevo dentro de este sueño que tantas veces he intentado tener pero que no venía por sí mismo a mi mente y no me levanté excitada, sino calmada, tranquila, consciente de que ese sueño ha sido quizás un regalo y deseando venir aquí, sencillamente porque hacía tanto tiempo que no soñaba con ésto que necesito dejar constáncia de lo que hoy me ha supuesto que llegaras a mí esta noche, porque aunque quisiera que no lo hubiera sido, la realidad es distinta y por mucho que quisiera cambiarla, lo de esta noche, solo ha sido un sueño.
servido por selene35
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14 Julio 2007
Toda la excitación que sentimos al comienzo de una sesión o encuentro entre un spanker y su spankee. Todo lo que nos inunda durante ésta, desde el primer azote que nos inyecta una fuerte dosis de adrenalina y otras muchas sustáncias en el cuerpo, hasta el final, cuando sentimos que la excitación ha llegado a su punto máximo y el deseo de culminar con sexo es mucho mayor que el de seguir adelante con el juego que posiblemente, a esas alturas ha dado ya mucho de sí.
Cada segundo, cada pequeña escena dentro del juego, todo se hace cada vez más intenso, la primera vez que nos envían al rincón y mirando a la pared, lejos de reflexionar sobre el motivo que nos ha llevado a él, nos hace pensar que en ese momento él está detrás de nosotras, mirándo las nalgas enrojecidas y nuestra aceptación casi sumisa de ese "castigo" que nos mantiene frente a la pared, pensando en lo excitante que resulta que él te haya ordenado que te pongas ahí y saber que eres observada durante ese tiempo, quizás un movimiento desencadene más azotes, así, mientras estás esperando que él te indique que puedes moverte de ahí.
Y luego, más azotes, más sensaciones a flor de piel, un calor que nace de las nalgas pero se expande por el resto del cuerpo. Mi excitación es evidente, basta pasar los dedos poco a poco por mi sexo y comprobar que estoy gozando cada movimiento que hace, cada nalgada, cada beso sobre mis hombros o mi cuello, cada pequeño mordisco que recuerda el cortejo entre fieras mucho más salvajes que nosotros mismos y que al igual que en éste está destinado a indicarme quien controla la situación.
Finalmente, sentir que sí es él quien la ha controlado, que yo perdí la capacidad de decisión sobre lo que iba a ocurrir cuando el primer azote cayó sobre mis nalgas, sentir que él decide cuando, cuanto, como, donde... hasta donde,que no vale gemir, ni llorar, ni renegar, quejarme o decir que no voy a volver a hacerlo más, porque al final, las nalgadas cesarán cuando él lo decida, porque he llegado a confiar tanto que ambos sabemos que no habrá una situación de riesgo, que habrá unos límites no pactados, no hablados, no escritos...
Hasta que la excitación que he notado crecer entre sus piernas cada vez que el roce de mi cuerpo, tendido sobre sus rodillas me dejaba sentirlo, le haga tomarme así... con las nalgas elevadas y las manos abiertas sobre las sábanas, húmeda, llena de deseo, con las nalgas calientes que él puede sentir cada vez que empuja con sus caderas para adentrarse más y más en mí, entregada y simbólicamente vencida, porque es así como me siento cuando me toma ... así, tan suya.
servido por selene35
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8 Junio 2007
Si llega el deseo y no estoy junto a él... el cuerpo se me hace blando, leve, tenue... todo se deshace y se desmaterializa como el mismo "Reloj blando" que también se repite una y otra vez. Me veo a mí misma con un brillo extraño en los ojos febriles como si no fuese yo, sino alguien que me mira a través del espejo, como si estuviese dentro de un sueño.
Y de pronto me doy cuenta de que es la hora de que llegue y debo rendirle cuentas y quiero hacerlo como parte de nuestra extraña forma de mezclarnos sin perder la propia consistencia, esperando que la insoportable levedad del ser se haga menos angustiosa si él está a mi lado, si me pone en las rodillas y me azota...
Es nuestra particular persistencia de la memoria que nos deja grabados los momentos más intensos de cada encuentro para que luego los sueños se hagan líquidos y nos traigan a la mente cada uno de los azotes que nos hizo sentir, cada vez que su piel y la nuestra entraban en un efímero contacto creando ese intenso calor que parte de un punto fijo y se dirije al infinito con nosotras repartiéndose por todo el cuerpo que ya no es líquido, ni sólido, quizás sea como el magma que brota del interior de la tierra.
Llega la hora, acostumbrada a mirar el reloj cada día me hago cronodependiente y él no llega... y sigue la misma persistencia haciendo que tome conciéncia de lo que quiero, lo que deseo y me hace desear que entre por la puerta sin llamar y me mire con la misma intensidad con la que escruta mi propia mirada tras el cansancio del sexo apasionado que llega tras los azotes.
Y vuelvo a licuarme, ablandarme, desmaterializarme, en un orgasmo finito que emula otro infinito, porque lo que había ocurrido, solo estaba en mi memoria y tras él, el sueño de forma que ya no sé si es más onírica la imagen, el orgasmo o la palabra... porque esto, no es una forma de romanticismo... es surrealismo.
servido por selene35
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1 Mayo 2007
Once upon a time...
h
ace mucho… mucho tiempo… porque aquí el tiempo tiene otra medida y lo que fue hace solo unos meses parece que hubiese ocurrido hace mil años… un día, escribí llorando.
Aquella vez me sentí inocente, perdida… después ya solo me he encontrado confusa algunas veces. Ahora que he encontrado mil respuestas, surgen mil nuevas preguntas. Cada vez es distinto todo, cada vez me enfrento a nuevos retos que no solo me planteo yo misma, sino que me vienen impuestos por las circunstáncias. Cuando parecía conocer el origen, comprender el momento que estoy viviendo y saber hacia donde me encamino, entra el corazón en juego y vuelven a surgir mil dudas.
Sé que si estuviera a su lado, él me azotaría por todos los motivos que se van acumulando en una página que aún no existe, o que solo existe en su mente, lloraría como una niña-mujer, como una mujer-spankee.
Pensaba que ya no volvería a sentir tan intensamente como para que las cosas me importasen tanto al pensar en ellas. Ahora veo que no, que de pronto un día, una palabra, se te clava dentro y quiero que él me azote, porque así, espero poder llorar largo rato, quitarme la tensión y la angustia y esperar que llegue su consuelo.
Lo último que quisiera en estos momentos, cuando las cosas son maravillosas en el día a día, cuando las mariposas no dejan de volar en mí, es que se sienta mal por cualquier cosa que yo pudiera hacer. Porque no soy perfecta, nunca aspiré a serlo, solo soy tan yo misma que no me doy cuenta muchas veces de que no camino sola y suelto su mano, como la niña traviesa que se suelta sin mirar para cruzar la calle y es solo al llegar al otro lado, cuando toma conciéncia de qué se había soltado, pero no quería hacerlo… quería permanecer siempre cogida a esa mano.
Y cuando él cruza también esa calle, ella solo espera que ante la mirada atónita de todos los que transitan por esa vía él le de unos azotes y la aperciba y le diga que está muy enfadado y preferir mil veces los azotes, los que sirven como aviso y los que vendrán después en la alcoba, sus regaños, sus brazos cruzados sobre el pecho mientras la mira y le dice que ahora son muchos los motivos para azotarla, que las dudas, los reproches, los silencios… los vacíos… cualquier cosa menos su enfado.
Por eso, esperaré que llegue el momento de estar en sus rodillas, de que me mire mientras me recuerda qué no debí hacer, o decir… o… cualquier cosa que a él le haya dolido tanto como a mí sus palabras y me coloque en sus rodillas, donde pocas veces, pero sí algunas, he buscado la redención ante mí misma a través de mis lágrimas y sus azotes.
Y vuelvo a sentir, tanto tiempo después, la incertidumbre sobre lo que ocurrirá cuando nuevamente termine de escribir lo que siento y pulse el botón publicar... la incertidumbre de saber qué sentirá él ante ésto.
(Escrito hace mucho... mucho ... tiempo)
servido por selene35
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28 Abril 2007

Tener un blog en algunas ocasiones es como tener un psicólogo 24/7 en el sentido de que siempre está ahí, dispuesto a que lleguemos y pongamos por escrito lo que queramos. Desahoga mucho, es casi una terapia… que me siento mal, incomprendida, con dudas, con miles de historias rondando en la cabeza… pues me vengo al blog pongo una foto que me encanta más bien un dibujo cuando elijo hablar de mis pensamientos y suelto el rollo, me quedo tranquila y luego vienen los amigos y amigas del blog y me dicen que entienden lo que me ocurre, que también han pasado alguna vez por eso, que no pasa nada y todo cambiará… y como por arte de magia, me siento mucho mejor.
Aquí he dicho las cosas más inmaduras, casi infantiles de mi “primera etapa” como protospankee, pero las sentía así en esos momentos y ahora quedan como testimonio de que al principio todas vemos así las cosas, sé que vosotras también porque me lo habéis dicho muchas veces.
Quizás por eso un día me di cuenta de que las demás también necesitabais un lugar donde gritar vuestras cosas y nació el “Pequeño mundo spankee”donde cada día hay más spankees escribiendo, más artículos y más cosas interesantes sobre las que debatir o aportar ideas, donde unas vuelcan sus sentimientos, otras sus temores y otras sus experiencias y pensamientos.
Dentro de la incomprensión habitual que se da hacia los spankos, amos, sumisas, masoquistas y cualquier otra tendencia que se salga de lo habitual, aquí se siente una como dentro de una pequeña familia. Aquí he volcado mis comienzos, los peores momentos que he tenido como spankee, las dudas, los sin sabores… y es tan cómodo, lo escribo, lo suelto, me siento liberada de un peso que no podía llevar sola y luego al volver a entrar veo que habéis estado aquí para darme vuestro apoyo.
Pero ¿qué pasa cuando una no tiene malos momentos para contar? pues pasa que estás como yo ahora, que me siento feliz, plena, satisfecha… que a nivel personal tengo más de lo que soñé durante mucho tiempo y tengo ganas de gritarlo, de saltar… de reír… y aunque no lo había dejado en el blog, detrás estáis todos vosotros y he vivido la enorme alegría de encontrar correos, of lines en el msg, mensajes de todo tipo y todos ellos para demostrarme que cuando el mundo del spanking no es solo un lugar donde dar o recibir azotes se tienen amigos y amigas por todas partes, para demostrarme que estáis ahí y que me habéis acompañado y felicitado porque habéis llegado a estar conmigo en lo malo y ahora también en lo bueno… porque me apetece decirlo… hoy soy feliz, muy feliz…
GRACIAS por estar ahí.
servido por selene35
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8 Abril 2007
Esta semana, aprovechando los días de vacaciones, he hecho limpieza en el baúl que tengo a los pies de mi cama.
Primero he sacado todas las prendas que no me he puesto nunca, llevan mucho tiempo ahí y si ya no me las he puesto dudo hacerlo en adelante. Son cosas que nunca estuve segura de querer tener, pero que llegaron al baúl por algún motivo, regalos hechos con toda la buena intención del mundo, compras compulsivas en un momento de debilidad, da igual por qué y como llegaron, estaban y no las pensaba usar.
Después, me he desecho de todo lo que ya no me hace falta, de lo que por algún motivo un día llevé, pero no me convencía del todo y así, estando segura de que después de verme con ellas puestas frente al espejo no las voy a volver a usar, pienso que están ocupando un espacio que necesito para guardar cosas nuevas que quizás me queden mejor.
Finalmente, he quitado todas las que realmente me sientan mal, ni siquiera me las he probado para cerciorarme de que siguen quedandome igual de mal que antes, sé que me las puse una vez, que me apretaban de aquí y de allá y que no puedo ponerme cosas que me opriman. Las he tirado las últimas, porque me traían recuerdos, de los días que las estrené con ilusión y pasado un rato me di cuenta que no eran de mi talla. No soporto las prendas que aprietan, que marcan o quedan demasiado holgadas.

Me daba un poco de lástima desacerme de ellas, pero a veces, hay que hacer espacio para que lo que vaya poniendo nuevo entre bien en el baúl y las cosas no terminen todas arrugadas y mezcladas entre sí. Porque al final, cuando entra a la fuerza, por el empeño que tenemos muchas veces de guardar y guardar, acaban todas deterioradas y no hay manera de que queden presentables ninguna de ellas.
He conservado algunas cosas sobre las que me quedaban dudas, de esas que las mujeres siempre decimos "lo guardo por si acaso"... pero aún no termino de tener claro que llegue a ponérmelas algún día.
Y así, el baúl se ha quedado con cuatro cositas apenas dentro, hasta puedo moverlo de un lado a otro de la habitación sin apenas esfuerzo, porque está casi vacío y podría viajar con él porque ya no pesa. En cierta manera podría decirse que estoy desnuda. Claro que, ahora, puedo empezar a llenarlo de nuevo... y eso, también vale la pena.
Quizás este post, no debería ponerlo aquí porque no es de spanking ¿o quizás sí? es igual, es mi blog...
servido por selene35
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16 Marzo 2007
Hay mucha excitación mientras paso los dedos por mi sexo y ese movimiento me hacen pensar en ti. Hace días que el deseo crece y crece, amenaza con descontrolarse sobre mi ansia guarecida en mis silencios. Intentando no dejarme perder en el abismo del deseo, pienso en ti, en lo cerca que estás y yo sin poder tocarte.
Calculo los días, las horas, los minutos que deben pasar aún para que estés a mi lado, pero sé que lo estarás, que no es utopía, que llegaré a ti o tu vendrás a mi lado y finalmente, cogerás fuerte mis manos para que las sienta entre las tuyas, para que las sienta atrapadas, como lo estoy yo misma entre tus manos…
Encontrarnos… y ese abrazo tan fuerte, tan dulce con el que me esperas, porque será lo primero que tenga de ti al vernos, junto a tus besos. Entre tus dedos enredando en mis cabellos, sujetando mi cabeza para que mire directamente a tus ojos. Unos ojos que me han esperado en noches de luna llena. En días vacíos y horas inmensas donde el tiempo se hace de rogar para ponernos uno junto al otro. Pero no es tanto, lo sé… solo que no sé como contar el tiempo cuando el calendario no tiene un día señalado y solo vivo de la espera.
Vivo mi particular entrega y por eso, mi cuenta atrás es extraña, no hay días ni horas que tachar en rojo sobre negro y solo mido el tiempo en deseo… un deseo, dos deseos, tres deseos… porque no sé cuando será el momento exacto y solo sé que quiero que llegue y decir que te echo de menos.
Fantaseo con ese deseo, cierro los ojos y dejo la imaginación volar y atravesar puentes ficticios. Y me tumbo sobre almohadones, elevando mis caderas, pensando en ti, en tus manos, en tus dedos… en mi cuerpo que cuido cada día para ti, para que cuando llegues deslices suavemente tus manos sobre mi piel y la recorras ávido de sensaciones, despertando en ti el deseo al ver mis nalgas expuestas, preparadas. Los ojos vendados, Themis spankee… esperando tu veredicto. Niña mala… mereciendo el castigo sublime de la pasión inmensa a través de unos azotes. De un erotismo límite en nuestra propia esencia hecha pasión sin límites.
Jugando a que me entrego, hasta que la tensión entre ambos sea inmensa, inconmensurable, inabarcable y nos otorguemos por completo a lo que ambos hemos estado esperando y tus manos, traigan esos azotes que ambos deseamos, vehículo de unión, placer, entrega mutua… en tu firmeza, en tu confianza, en todo lo que hemos compartido y todo lo que nos queda por compartir.
Saboreando, una vez tras otra, nalgadas que saben a sexo y deseo, perfumes secretos que solo se posan entre nosotros, pues lo llevaré puesto, para que me reconozcas en todos tus sentidos, para que cierres los ojos y el olor te indique que estoy a tu lado, cerca, rendida, cansada, atrapada, hastiada de todo y a la vez feliz y plena, como no había soñado nunca llegar a serlo. Me reconocerías entre mil a través de mi fragancia. La que vuelvo a ponerme en las noches de cuarto menguante, para dormirme pensando en ti.
Algún día, exploraremos juntos un universo imposible, lleno de líneas inciertas, trazadas bajo los más efímeros momentos compartidos, caminando hacia los más eternos, para que cuando me tengas, me poseas, me disfrutes, me azotes, me mimes, me escuches, me hables, me mires, te mire… me hagas fundirme entre tus manos.
Claro que me desespero… y me da frío y cansancio y lloro en silencio algunas veces, pero sé que pronto, tú estarás a mi lado, cuando sepa quién eres tú. Que no sueño, que no vivo de quimeras imposibles, que me esperas, te espero, nos encontramos… me abrazarás, me azotarás y sobre todo, me harás sentir única, especial y en una palabra mágica me harás más tuya que nunca.
-Más que nunca-
servido por selene35
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9 Marzo 2007
De pronto ocurren cosas que te hacen conocer de cerca el verdadero sentido de algo que en ocasiones denominamos "juego", pero que realmente, no lo es y como la vinculación entre dolor y placer no se limita solo a los azotes sino que empieza mucho antes, desde el mismo momento en que tomas conciencia de haber iniciado una relación que no termina cuando finaliza una sesión, sino que se prolonga y aspira a integrarse en el resto de nuestra vida.
Así, decidí en estos días ser sincera con las personas que me importan de verdad, para no crear las dudas e incertidumbres que a mí misma me pesaron en otros momentos, para no causar dolor donde debe haber cariño, amor y placer. Para no emprender juegos paralelos que no dividirían más que mi propia alma spankee, porque lo fácil es guardar silencio, las espinas están en las palabras que he tenido que escribir para explicar lo que siento.
El placer doloroso en las palabras de comprensión recibidas han aliviado mucho el peso de estos últimos días en los que avanzaba tan deprisa que aún siento vértigo. Así, con la honestidad de saber que no miento a nadie y a nadie le creo falsas expectativas, puedo caminar tranquila, entre las líneas paralelas que trazan el dolor y el placer emocional para dirigirme a completar esta sensación en el plano físico. Porque él me lo ha dicho, no hay hipocresía alguna en la situación, no me hace llegar hasta él para una vez cerca hacerme la propuesta. Él me lo ha dicho: “cuando nos veamos, te voy a azotar” y ha hecho que un escalofrío me recorra, porque sé que esto es real y hacia esa sensación de que hay alguien real a quien podré tocar y sentir, me encamino más asustada que nunca, porque sé, por experiencia que no sé ir sin el corazón por delante y arriesgaré mucho en cada momento compartido.
Él me llamará y acudiré preparada tal como me ha pedido. Me gusta hacerlo así. Recibiré un mensaje tan solo, con el nombre de un hotel, el número de habitación y una hora y será allí donde le conozca, porque acudo ciega, con los ojos sin vendar, pero ciega. No le he visto, no le conozco y esto, no es un relato, aunque lo parezca. Es la vida misma. Le veré cuando llegue, pero ya tengo su voz grabada “te voy a probar, te someteré a pruebas para ver hasta donde podemos llegar juntos” y me excita oírselo decir.
Tiemblo levemente, pero no estoy asustada, estoy realmente segura, sé que me cuidará, que me respetará, lo sé porque me lo ha dicho “seré capaz de respetarte y castigarte según el momento” porque ambos entendemos el spank de la misma forma y al igual que para mí, para él es un mucho más que un simple juego.Ahora, solo espero que llegue el momento de que una llamada me saque de la incertidumbre y me lleve al deseo. Como no podía ser de otra forma, tenían que llegarme "aires del sur".
Y así, comenzar con algo donde no hay fichas y jugadores, hay dos personas que tienen las ideas claras, tan claras, que no he sido capaz de ocultar lo que me ocurre a las personas que realmente me importan, a pesar de saber que para mí, la sinceridad con que intento vivir todos mis deseos componen las espinas con las que sentiré un dolor más intenso que el de los azotes.
servido por selene35
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