Confessions on a spank floor II

Si hoy hubiera tenido cerca de mí un spanker dispuesto a darme unos cuantos azotes, sé que habría acabado llorando de verdad. Tal es el estado de tensión que tenía y cuyo único motivo es lo inocente que he podido llegar a sentirme, tan perdida en un mundo que nadie sabe que existe, pero está ahí y en el que hay muchas personas con suficiente experiencia como para demostrarme, una vez más lo poco que conozco de muchas cosas y lo excesivamente confiada que puedo llegar a ser.
Había muchas preguntas que quería hacer en algún momento, cuando mirando en los otros blog descubrí que las respuestas a mis preguntas ya estaban allí. Aunque no solo quedan contestadas todas las posibles preguntas, sino que averiguo cosas que tal vez no quería saber… aún.
Miro detalles, que me ayuden a entender…como los libros que leen otros interesados en el tema. Historia de O, Delta de Venus libros que también se hayan en mi biblioteca, como a algunos spanker les gusta una spankee sumisa, los objetos que les gusta utilizar a los spanker y lo que sienten las spankees, cosas que por si mismas no significan nada, pero junto a otros detalles van trazando un perfil cada vez más claro de cómo es todo este mundo que rodea al spank.
Y todo esto, lejos de tranquilizarme, me ha hecho ver mi propia inocencia, mi desconocimiento, como me adentro en un mundo para mí realmente oscuro, donde no sirve nada de lo aprendido hasta ahora.
Todo esto me ha ido sumiendo en una tensión a la que en estos momentos no encuentro explicación, pero que a buen seguro, se hubiera transformado en lágrimas de darse la situación adecuada. Bueno, realmente, confieso que lo ha hecho.
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?



