La delgada línea roja

Aunque el título lo sugiera, no voy a hablar en este artículo sobre las marcas de la cane sobre las nalgas de la spankee. Ni de ningún otro tipo de marcas o huellas de los azotes. Es otro tipo de línea roja la que me preocupa y por eso, quería hablar de ello. Los militares, hablan de ella como ese momento crucial en que el soldado, a solas, se enfrenta con su conciencia y se debate interiormente entre lo que debe hacer, porque así se lo han ordenado y lo correcto.
De la misma forma, hay un momento en que la spankee, sola o ante su spanker, se plantea si lo que hace está bien. Y sobre todo, el porqué lo hace. La información disponible en Internet, los blogs y páginas que explican detalladamente todo lo que rodea al mundo spank, ayudan a despejar muchas dudas, a comprender todo esto y comprenderse a sí mismo/a. Ayudan a compartir experiencias y/o fantasías y sobre todo, ayudan a no sentirse extraño por lo que se siente.
Aún así, hay una primera vez para la spankee. En ese momento, es inevitable tener un cierto miedo a lo desconocido, además de todos los miedos adicionales que solemos tener las personas acerca de nosotros mismos o de los demás. Si le resultaré agradable a mi spanker, si le gustará azotarme, si me gustará a mí que lo haga… si después de todo esto sentirá algún deseo más sexual hacia mí. Miedos humanos al fin y al cabo.
Una vez llevada a cabo la primera experiencia, cuando se da por sobrepasada esa línea roja, las cosas pueden relajarse mucho. Hemos aceptado que aquello nos gusta y queremos seguir practicándolo y el camino, sobre todo si se ha tenido la suerte de hacerse junto a un spanker comprensivo, se hace más fácil. Las experiencias pueden ser cada vez más gratas, dada la complicidad que debe ir surgiendo entre ambos, la confianza cada vez mayor y la claridad al pedir lo que se desea de verdad.
Sin embargo, hay otra delgada línea roja pendiente en el camino. Es la línea imaginaria que separa el spank de juegos bastante más duros, como sumisión y/o bdsm. No es imposible, que una vez puesta en práctica las fantasías sobre spank consiguiendo buenos momentos de placer, queramos adentrarnos un poco más hacia algo más fuerte. El deseo de experimentar, de buscar nuestros propios límites, de transgredir en cierto modo lo establecido… ir más lejos, solo un poco más… ¿hasta donde?
Es justo ahí, donde la prudencia con que uno se adentra en el spank debería multiplicarse considerablemente. Tomarse tiempo para documentarse, reflexionar, manejar en la fantasía estas nuevas situaciones, analizar lo que se siente al pensar en ellas y sobre todo, buscar con paciencia el compañero/a de juegos adecuado. Si estar bajo las manos de un spanker poco apropiado puede ser más o menos desagradable, estar a merced de un amo/a, posiblemente inmovilizados y con poco margen de maniobra puede llegar a ser algo demasiado fuerte si no se estaba realmente preparado y convencido de ello.
Por eso, creo que la información y el compartir aquí las experiencias, está ayudando a muchas personas a encontrarse a sí mismos. A encontrar la definición de lo que son y lo que sienten y a encontrar y realizar el tipo de fantasías que de verdad le atraen y con las que se siente a gusto. En mi caso, nunca digo de esta agua no beberé, pero tengo claro que mi línea roja está justo donde termina el spank, pero escribo esto, porque alguien que pasó la línea me contó su experiencia…y no fue precisamente satisfactoria.
Y tu ¿hasta donde llevas tu propia línea roja real o imaginaria?
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?




H dijo
Mi línea va conmigo, cada día la pongo en un sito distinto y para siempre.
Besos
1 Octubre 2006 | 12:29 AM