Confessions on a spank floor X

Lo que significa realmente ser swich:
Alguna vez miro fotos y algún video donde el rol es F/m. Desde que me descubrí swich y lo comenté con personas más experimentadas que yo, me recomendaron probar primero mi lado spankee. Sin embargo, alguna vez me planteo si realmente me gustaría ser también spanker o si es tan solo curiosidad lo que siento por como será desempeñar ese rol.
Sobre esto, recuerdo bien la situación planteada en el libro “El amante lesbiano”, donde Farida se marcha a reencontrarse consigo misma y a su vuelta le cuenta a Mario/Miriam que se ha ido para sentirse sometida nuevamente, pues ella, antes de dominante fue sumisa y sintió en su cuerpo todo lo que ella después ha aplicado con otros. De forma mercenaria al principio y para su propio placer en algunas ocasiones.
El caso es que, tal como me lo estaba planteando, pensando en si yo sería capaz de azotar a alguien, en como me sentiría y que sería capaz de darle a la otra persona, empezaron a asaltarme dudas mucho más razonables que las que suele tener una spankee que aún no ha tenido ninguna experiencia.
Cuando pienso en la situación, me parece que entraña una gran responsabilidad hacia el otro. Ateniéndome a mi concepto del spank, como medio para obtener placer, no podría hacer nada que me resultase violento. Por otro lado, llevarlo a cabo realmente me parece más complicado que ser spankee.
La spankee, solo debe entregarse si ha llegado a estar convencida de que quiere hacerlo. Su papel físicamente pasivo, solamente le exige darse de verdad al otro. Ofrecerse y obedecer lo que se le pide que haga. Adoptar una serie de posturas que el spanker le ordena y aceptar el castigo que él decida. Si lo ha aceptado voluntariamente y eso es imprescindible para que podamos hablar de nalgadas o azotes eróticos y no de violencia gratuita, es porque confía en la otra persona y solo debe dejarse hacer, colaborando en lo posible para que todo resulte atractivo. Una buena escenificación, que no por ello complicada, ayuda mucho a que sea una buena experiencia.
El spanker sin embargo, tiene una gran responsabilidad sobre el resultado de la sesión. Debe saber que hacer en todo momento y no dejarse ablandar por las súplicas y quejas de la spankee, debe conducir la situación para su propio placer y el de el/la azotado/a. Es en cierto modo responsable de que las cosas salgan según lo esperado. Responsable en el sentido de artífice, de realizador de la acción sobre todo. Un buen spanker experimentado debe saber donde, cuanto y como administrar los azotes y como seguir la sesión después de estos. Controlar su deseo si el/la spankee ha expresado que no desea sexo y dejarse llevar por su instinto si no ha habido un acuerdo sobre el tema o se ha dejado a lo que la situación vaya requiriendo.
Tener la psicología suficiente como para saber si realmente la spankee ha llegado a su límite o solo lo finge y estar atento a sus más mínimas reacciones y niveles de stress son también cuestiones que un buen spanker debe dominar. Hay spanker vocacionales que se saben así de toda la vida y han adquirido una práctica y un estilo que aseguran que la sesión sea un éxito y otros que se inician en el spank y pueden cometer errores que estropeen la más prometedora velada.
Ese es el miedo al que se enfrenta un/una swich cuando se plantea adoptar el rol de spanker. Supongo que pensar en el otro más que en uno mismo debe ser imprescindible para poder hacerlo. Como Farida, haber sentido antes en sí mismo las distintas variantes y efectos de los azotes, en sus propias palabras:
“Aprendí a dosificar los grados y modos de la humillación, de la represión, del dolor. La diferencia entre el látigo, la fusta, el martinete, el azote, el rebenque y la caña, pues cada objeto causa efectos distintos, como la tímbrica de los instrumentos musicales. Valorar las resistencias y texturas de la piel humana y sus reacciones a cada golpe: el rojo inicial bajo el azote, el verdugón morado de la fusta, la canaladura de la caña, el desgarro inmediato del látigo. Y los lugares del cuerpo, de sensibilidad tan diferente… Un campo infinito…”
Y todo ello para conseguir la homologación. ¿Hay homologación entre los spanker? Supongo que no puede haberla, que en la realidad cada spanker lo es a la vez que es una parte de si mismo. Por tanto, la homogeneidad entre ellos no es posible. Unos pueden ser duros e inmutables, cumplir su cometido con rigor y sin ponerle sentimientos antes, durante ni después de la sesión. Otros pueden ser menos ortodoxos como spanker, pero magníficos compañeros de juegos en cada sesión. No puede darse una homologación, más que en la supuesta “profesionalidad” a la hora de aplicar el castigo.
Un spanker con mala puntería, puede ser poco agradable para una sesión y uno que pierda el control sobre sí mismo… un peligro.
Por eso, espero ser buena alumna y tener buen maestro para después, en mi lado swich, poder darle a otros/as de forma conveniente tanto placer como el que espero yo obtener de esta experiencia. Aunque, me parece una gran responsabilidad hacia el otro, que llegado el momento, cuando me sienta “graduada” en estas artes, estaré dispuesta a asumir.
Una cortísima, pero ejemplificadora escena sobre F/m la teneis aquí, personalmente ella me parece impecable...una pena que la escena dure tan poco.
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?




Hylenna dijo
Wooow!!!! acabo de ver tu blog en la pagina principal de la coctelera y me ha dejado de una pieza. Voy a leerlo enterito pero con los tres primeros post ya estoy a mil. Es lo que siempre había buscado en internet, algo menos fuerte que el sado porque eso no me gusta pero esto ahhhhhh!!!!! que delicia!!!!!!!!!!!!!! Selene35 eres genial !!!!!!!!!!!!
23 Septiembre 2006 | 06:55 PM