Confessions on a spank floor XXI

Después de la primera sesión, donde todo salió estupendamente, salir juntos fue lo mejor para tener la oportunidad de conocernos algo más. La enorme sinceridad que hemos tenido uno con el otro ha ayudado a que ninguno se hiciera una falsa imagen o tuviera unas expectativas difíciles de alcanzar. Fue agradable pasear juntos, tal como yo había dicho alguna vez que me gustaría, ser capaces de ir uno junto al otro de una forma tranquila, sin presiones, sin malentendidos entre nosotros.
Estaba de un humor estupendo y disfruté nuestro paseo tanto como lo que había ocurrido antes. De vez en cuando esas frases alusivas a si podía sentarme comodamente, si estaba más tranquila ahora... como si pudiese estar más tranquila intuyendo como iba a seguir después la historia.
Fue un golpe de efecto cuando, al pasar junto a una tienda de "El Caballo" me dijo que podríamos entrar a comprar una fusta, porque no traía ninguna... le expresé mi desilusión con absoluta sinceridad, me costó mucho, pero ya me había hecho a la idea de que la usaría. Sin embargo prefería no entrar a comprar una, me hubiera muerto de vergüenza, pensando que se me notaba en la cara para que era.
La vuelta, pasada por agua, hizo agradable estar de nuevo a solas en la habitación. Ya no estaba nerviosa, la inquietud se quedó horas atrás en ese mismo lugar, una vez desvelado el gran misterio de que y como iba a ocurrir todo, pero no podía olvidar que íbamos a seguir...
A un buen spanker no se le ve venir... son como un felino que se mueve a tu alrededor y cuando decide que es el momento oportuno pasa a la acción. Así, yo esperé en vano una palabra, una orden, algo que no vino... solo su mano cogiéndome del brazo con toda la intensidad de tu mirada fija en mí. Tan intensa que sin decirme nada en absoluto, hizo que me removiera en el sofá con una súbita inquietud. Jamás la mirada de un hombre me había causado un efecto similar.
Tampoco hacía falta decir nada, de pie ante la cama, con las manos apoyadas sobre esta, empecé a sentir de nuevo su mano firme comenzando a azotarme de nuevo... retirando mi ropa para seguir con más comodidad, pidiéndome que me desvistiera, momento en el que no pude mirarle a la cara, sino hacer lo que me pedía en silencio.

De nuevo sobre la cama, con el cojín debajo, siguió nalgueándome hasta que le escuché moverse tras de mí. No sabía lo que había hecho cuando sentí el cepillo sobre mis nalgas. La peor de mis pesadillas... lo único a lo que tengo una especial aversión. Intenté aguantar cuanto pude, pero tuve que pedirte que parase, no se para que... todas sabemos que el spanker se detiene cuando él quiere.
Eso sí, me alegré infinitamente de haberme decidido por el menos pesado de los modelos el día que lo compré después de que me preguntase si tenía uno…
Un nuevo movimiento tras de mí sembró otra vez la duda y el sonido y la visión de la fusta... con su expresión de triunfo fueron el preludio de la experiencia más fuerte que podía haber imaginado con el spank. Me aferré con fuerza a la cama, arañando las sabanas aún antes de sentirla por primera vez sobre mi piel, impresionada solo ante ella.
Siempre pensé que la spankee "llevaba la cuenta". Imposible, todo ocurre a una velocidad de vértigo y nunca pensé que yo misma podría pedir que siguiera usando la fusta con tal de no volver al cepillo.
Si en esos momentos piensas que estás llegando al límite, estás equivocada... siempre se puede ir más allá, pero es el spanker quien sabe como y hasta donde llegar.
Después... la tranquilidad. Dócil y aplacada como fiera domada al menos por un rato. Entregada, ajena y relajada, te dejas llevar hasta donde él quiera...
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?




hache dijo
Me alegro muchísimo de que todo te haya salido tan bien y que lo hayas disfrutado plenamente.
Espero que pronto nos cuentes las sensaciones que te ha deparado realizar tu fantasía. La descripción de como fue da pie a imaginarlas intensas.
Me encantaría conocer como vives el después, si la realidad consigue cambiar tu visión del spanking, si crees que tras probarlo se te hará necesario, si piensas que hay vuelta atrás, ¿qué sientes cuando lo recuerdas? Lo sé, son muchas preguntas, muchas y muy intimas pero en la comparación con los semejantes nos definimos. Y yo ando ubicándome y buscándome aún, me ayuda mucho mirar todo esto desde lejos, encontrar respuestas ajenas a preguntas propias.
Espero no excederme en mi curiosidad. Un beso y una enhorabuena.
9 Noviembre 2006 | 01:12 PM