La mano que mueve la fusta...

... es la mano que mueve el mundo. O al menos, mi mundo spanko. No desdeño con eso ningún otro implemento, pero reconozco que la fusta colmó en su momento, al ser presentadas ella y yo oficialmente, todas mis expectativas sobre el spank y acentuó mi pequeñísimo lado fetish, pues no soy gran admiradora de ningún objeto concreto, pero la fusta... marcó la diferéncia.
Recientemente he visitado la guarnicionería donde toda la vida he adquirido mis cosas para montar a caballo. En ella, junto a una montura portuguesa, preciosa, con un olor a cuero nuevo que se te metía muy dentro, hay una especie de paragüero donde permanecen introducidas una serie de preciosos ejemplares.
Solo he comprado una en toda mi vida. Por cuestiones técnicas, pues me obligaban a llevarla cuando aún montaba a la inglesa... ahora prefiero montar a la vaquera y la fusta ahí no pega ni con cola, tal vez un rebenque no le haría mal juego, pero no la fusta. El caso es que, como no la uso, pues tengo solo un ejemplar, sencillo, sin nada destacable que decir de ella.
No compré ninguna, porque no hubiera sabido bien cual me conviene más para mis intereses, tal vez acompañada de algún experto pudiera decidirme por una en otra ocasión, así que compré un par de guantes de montar.

Esta vez, entré solo a ver fustas, cogerlas, olerlas, sopesarlas en la mano, medir su flexibilidad... si no fuera porque me conocen desde hace mucho tiempo, creo que el encargado de la tienda hubiera pensado mal de mí. Con ellas en la mano tomé conciencia de las diferencias que tienen entre sí, en tamaño, peso, densidad, diseño... las sostuve una por una admirada de la nueva dimensión que tenían para mi.
Certeras, caen sobre la piel apenas una fracción de segundo causando primero una enorme sorpresa por lo que se experimenta al sentirla sobre la piel. No duele, es extraña, intensa, elegante... oyes más de lo que sientes al principio... porque luego, de pronto empieza a proporcionar un dolor-placer intenso que cuando aparece, permanece y hace que te desesperes.
Pensaba al compararlas en las personas que he conocido últimamente relacionadas con todo este mundo spanko y lo diferentes que son también entre si. Parecía como si cada fusta estuviera diseñada para unas manos concretas y no otras. Casi podría elegir la más adecuada para cada uno de ellos en función de su personalidad. Bonito regalo para enviar en las próximas fiestas...
Sostenerlas así, cortando el aire con ellas para escuchar su silbido también me hizo pensar en la mano que la sostiene durante el castigo. En cuantas veces es una mano que acompaña, que enseña, que permanece... una mano que dirige y es justa en sus decisiones y dulce y suave en sus consuelos... y también, pensé en cuantas otras veces, por la propia sustancia de la que está compuesta este pequeño mundo spanko, esa mano es tan solo... la mano que mueve la fusta.
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?




Hendymion dijo
La fusta..maravillosa fantacia..que puede ser realidad
Flexible para castigar mala chicas
Dulce si ella quiere mucho el su spanker
Siempre...la fusta es un beso
15 Diciembre 2006 | 05:13 PM