Los spankers también sienten...

Cuando he empezado a preguntarles directamente sobre el tema algún spanker me ha comentado haber llegado a sentir emociones muy fuertes mediante el spank y haber "sufrido" en cierta manera al no haber encontrado alguien con quien compartir su enfoque sobre el spank con la intensidad deseada.
Lo que si está claro es que por mucho que he intentado documentarme sobre el tema, no encuentro un solo punto común entre ellos desde el que partir para desarrollar alguna teoría sobre lo que sienten. Por tanto, no podría hablar de lo que sienten, ni siquiera estoy segura de que todos sientan algo, pues algunos me han expresado que para ellos sencillamente esto es un juego en el que no ponen emoción alguna y en el que esperan divertirse y obtener una cierta excitación de carácter sexual que normalmente culmina durante la parte dedicada a consolar a la spankee con una relación puramente sexual con la cual concluye todo el episodio.
Durante mi búsqueda de información he encontrado un artículo interesantísimo de uno de los pocos spanker que decidió en su momento contar su punto de vista, lo que siente él de forma individual y no ampliable al resto, para saber más, habría que preguntar a muchos de ellos y al final, estoy segura de que habría un artículo por cada uno, pues la única conclusión a la que he llegado es que hay tantas formas de sentir el spank como spankers en el mundo.
Por eso, para contestar parcialmente a las lectoras que me lo han sugerido, prefiero transcribir dos textos que he encontrado al respecto, una es esta hermosa descripción de las "Emociones del spanker" que hizo para "Azotes y Nalgadas" Amadeo Pellegrini y la otra, la ha expresado recientemente Jano en un correo, espero que sirvan para satisfacer parte de la natural curiosidad spankee.

Emociones del spanker.
Por Amadeo Pellegrini.
La primera salvedad que debo hacer es que no me atrevo a generalizar, sino sólo a expresar aquí mis sentimientos y opiniones al respecto.
Para mi la azotaina, consensuada o consentida, es por sobre todas las cosas un gesto de amor, de afecto o de deseo recíproco con innegable e inocultable contenido erótico en sí misma y por sus naturales consecuencias.
Circunscriptas de esta manera, las azotainas eróticas se encuentran en las antípodas de la violencia como tal, despojadas de toda connotación de enojo, odio, resentimiento o venganza, por ese motivo los sentimientos que me animan al momento de ponerla en práctica son de amor, de afecto o de deseo por la spankee y, en todos los casos, de reconocimiento hacia ella por la entrega que hace de si misma, más allá del placer buscado o compartido.
Concibo al dolor de las azotainas eróticas como el ingrediente necesario que activa e incentiva el ánimo de posesión, de apropiación de una de las partes y el correspondiente correlato de ofrenda, de rendición de la otra, en procura de disfrutar, como resultante, del placer de los sentidos.
De lo manifestado se desprende que para aplicar una azotaina erótica debo además encontrarme de buen humor, con mayor razón si las convenciones previamente acordadas o establecidas nos inducen en la fase preliminar a fingir enojo y a la contraparte simular resistencia para aumentar la excitación recíproca.
Creo, no obstante, que tampoco debe calificárselas a la ligera sólo como un juego, para mi al menos hay algo más trascendente en ellas, especialmente cuando advierto que la spankee comparte las emociones que experimento.
Para cumplir su finalidad erótica entonces, la azotaina debe alcanzar una comunión o religazón de sensaciones y sentimientos mutuos, para cuya descripción no encuentro mejor imagen que la del anverso y reverso de una misma medalla.

Correo de Jano al grupo.
Ni en la tele, ni en novelas "picantes", ni en sitio alguno, hasta los 46 o 47 años de mi permanencia en la tierra, obtuve alguna gratificación erótica con las nalgadas: hasta el punto de que pocos azotes había dado a ninguna de mis amantes fijas o esporádicas excepto en la forma corriente de hacerlo al pasar cerca de alguna cerca de mí.
Al acceder a tan bella afición por causas que no vienen al caso en éstos momentos, Afirmo rotundamente que si la spankee de turno no se excita, lo pide, lo insinúa, o lo acepta con satisfacción para después culminar en lo que realmente anima que es el juego sexual, mi reacción erótica sería nula.
Sólo sus cambios de olor, otros hormonales que se reflejan en la coloración de la piel y apariencia de día lluvioso en determinado lugar de su cuerpo, consiguen mi excitación y consiguiente final.
Puede que yo sea un caso único en el mundo del spank, pero así es la cosa.
Como en otras ocasiones, digo que el hallazgo del "juego", ha supuesto durante más de veinte años para mí un cambio profundo y en extremo satisfactorio para las relaciones: sin sexo, no hay azotes.
Como epílogo, confieso a éstas alturas que no entiendo,-- pese a haberlo meditado, investigado y preguntado, las razones profundas que en los/as spankees, aquellos y aquellas que disfrutan con los juegos BDSM,- respetando a todos-, y cualquier situación de dolor físico en los que se encuentren inmersos disfruten de ello hasta límites insospechados sin que mi opinión suponga un juicio de valor; dichosos ellos ellas por disfrutarlo.
En alguna ocasión he pedido a mi pareja de turno que me diera unas nalgadas para probar su efecto en mí y.........nada de nada excepto dolor nada agradable.
Llegaré a cruzar la Laguna Estigia navegando en la barca de Caronte sin saber las razones del disfrute por ser azotados.
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?




Jose dijo
Tienes un blog por demas interesante. Me gustaria intercambiar links.
Cuando tengas un tiempo visita mi blog y si asi lo quieres te hare un buen articulo acerca del Spanking.
http://juegoseroticos.1blogs.es
27 Diciembre 2006 | 05:18 PM