Inocente

Inocente es la chica que introduce por primera vez en el buscador la palabra “azotes”, la que comienza a navegar por la inmensidad de páginas y blogs que contienen las fotos que van dando respuesta a lo que tantas veces se había planteado y sin embargo, no había conseguido encontrar las palabras para decir lo que sentía. Inocente… es la que se asoma tímida y silenciosa y lee una y otra vez las historias de los demás, las de las otras chicas que una vez se dieron cuenta de que eran como ella. Las historias de los hombres que las acompañan en su búsqueda de la Ítaca añorada de donde partió en su infancia sin saber cual era el destino que la esperaba.
Inocente es la chica que un día descubre que a lo que ella se sienten, los demás le llaman spankee, que lo que la excita se llama spank y que un spanker va a ocupar en adelante sus sueños de mujer madura que sigue llevando una niña inocente en su interior… o quizás no y se trate de una mujer que se sabe madura y aún así necesita de esa mano protectora que un día la guiará por el recién descubierto camino hasta hacer que se incline y repose sobre sus rodillas y una vez tomada posesión de esa inocencia que ella le entrega, le dará unos azotes y la hará sentirse protegida, mimada, especial ante ella misma por haber sabido reconocerse tal cual es.
Es la chica que se debate entre lo que desea y lo que la sociedad le había indicado que era el camino correcto, la que lucha contra sí misma una y otra vez dejando que unas veces gane la spankee que lleva dentro, mientras que otras lo hace su lado más racional, impulsándola a alejarse del recientemente descubierto mundo spanko antes de que sea demasiado tarde. Pero al final, la spankee siempre vuelve en las noches más tórridas del verano o bajo las gruesas mantas que la protegen en el más crudo invierno; mientras amanece o durante el tiempo que se toma la luna en salir de su escondite mostrando sus diversas fases, cambiante como ella.
Inocente es la que mira un día tras otro, esas imágenes que turban su mente, seleccionando para sí misma las que la hacen sentir cosquillas en el estómago, las que la hacen comenzar a inflamarse por dentro, retenerlas en la mente, cerrar los ojos mientras se tumba sobre la cama e inventar una historia, una inocente historia donde ella es la protagonista y acaricia su cuerpo mientras piensa como será, como sonarán sobre la piel, que sensación dejará tras de sí, esa mano que la azota y después la acaricia.

Porque así, desde su inocencia, aprendiendo aún los rituales, palabras y símbolos de ese mundo nuevo, se deja llevar al éxtasis mientras recrea en su cabeza las imágenes que tal vez acaba de ver en un vídeo, unas fotos o un relato encontrado por casualidad, donde otra mujer, inocente y spankee como ella ha contado una historia repleta de azotes. O quizás sea un hombre el que un día ponga palabras a sus anhelos, el que la escuche y la aconseje, el que la guíe y le sirva para entenderse a sí misma, quizás desde el otro lado del mundo, quizás desde la misma almohada … solo importa compartir sus sueños, pues dentro de su fantasía, siempre se vio acompañada.
Y quizás… ese hombre un día, la recoja y la lleve de la mano para enseñarle su mundo, para escuchar sus palabras, entender sus instintos, encauzar sus delirios, quizás él también había soñado esas mismas imágenes que a ella la iban haciendo salir de esa inocencia. Quizás, termine poniéndola en sus rodillas, consciente de que con cariño, entre ambos, conseguirán que ella se sienta como lo que es, una mujer a la que le gustan los azotes y la escuche sollozar mientras acaricia sus nalgas y tras consolarla... deje de ser… inocente.
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?




hache dijo
Me encantó, Selene. Para mí ha sido el artículo más bonito que has escrito.
Inocencia, palabra mágica ¿qué hay que hacer para no perderla? ¿dónde la guardo?... lo de abrir interrogación es por no perder la costumbre.
un beso
28 Diciembre 2006 | 11:46 PM