La otra cara de la luna (VI): No hay rosas sin espinas...
De pronto ocurren cosas que te hacen conocer de cerca el verdadero sentido de algo que en ocasiones denominamos "juego", pero que realmente, no lo es y como la vinculación entre dolor y placer no se limita solo a los azotes sino que empieza mucho antes, desde el mismo momento en que tomas conciencia de haber iniciado una relación que no termina cuando finaliza una sesión, sino que se prolonga y aspira a integrarse en el resto de nuestra vida.
Así, decidí en estos días ser sincera con las personas que me importan de verdad, para no crear las dudas e incertidumbres que a mí misma me pesaron en otros momentos, para no causar dolor donde debe haber cariño, amor y placer. Para no emprender juegos paralelos que no dividirían más que mi propia alma spankee, porque lo fácil es guardar silencio, las espinas están en las palabras que he tenido que escribir para explicar lo que siento.
El placer doloroso en las palabras de comprensión recibidas han aliviado mucho el peso de estos últimos días en los que avanzaba tan deprisa que aún siento vértigo. Así, con la honestidad de saber que no miento a nadie y a nadie le creo falsas expectativas, puedo caminar tranquila, entre las líneas paralelas que trazan el dolor y el placer emocional para dirigirme a completar esta sensación en el plano físico. Porque él me lo ha dicho, no hay hipocresía alguna en la situación, no me hace llegar hasta él para una vez cerca hacerme la propuesta. Él me lo ha dicho: “cuando nos veamos, te voy a azotar” y ha hecho que un escalofrío me recorra, porque sé que esto es real y hacia esa sensación de que hay alguien real a quien podré tocar y sentir, me encamino más asustada que nunca, porque sé, por experiencia que no sé ir sin el corazón por delante y arriesgaré mucho en cada momento compartido.
Él me llamará y acudiré preparada tal como me ha pedido. Me gusta hacerlo así. Recibiré un mensaje tan solo, con el nombre de un hotel, el número de habitación y una hora y será allí donde le conozca, porque acudo ciega, con los ojos sin vendar, pero ciega. No le he visto, no le conozco y esto, no es un relato, aunque lo parezca. Es la vida misma. Le veré cuando llegue, pero ya tengo su voz grabada “te voy a probar, te someteré a pruebas para ver hasta donde podemos llegar juntos” y me excita oírselo decir.
Tiemblo levemente, pero no estoy asustada, estoy realmente segura, sé que me cuidará, que me respetará, lo sé porque me lo ha dicho “seré capaz de respetarte y castigarte según el momento” porque ambos entendemos el spank de la misma forma y al igual que para mí, para él es un mucho más que un simple juego.Ahora, solo espero que llegue el momento de que una llamada me saque de la incertidumbre y me lleve al deseo. Como no podía ser de otra forma, tenían que llegarme "aires del sur".
Y así, comenzar con algo donde no hay fichas y jugadores, hay dos personas que tienen las ideas claras, tan claras, que no he sido capaz de ocultar lo que me ocurre a las personas que realmente me importan, a pesar de saber que para mí, la sinceridad con que intento vivir todos mis deseos componen las espinas con las que sentiré un dolor más intenso que el de los azotes.
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?





Chise dijo
No puedo decirte más que me alegro muchísimo por ti, que has dado un paso que parece muy importante y lo hace entrégandote plena y honestamente. Felicidades, por tu valor, tu sinceridad y por compartirlo con tod@s nosotr@s.
9 Marzo 2007 | 04:49 PM