Las niñas buenas van al cielo... las spankees a todas partes.
Somos las “niñas malas” del mundo de los azotes. Las rebeldes e inconformistas, pero sobre todo, mujeres inquietas en continua evolución personal. Mujeres de cierto carácter, aunque alguna se declara “un poquito sumisa” lo cierto es que la spankee tiende de forma natural a la controversia, a la no aceptación de las normas que tratan de imponerle y a la trasgresión constante de todo lo establecido en el mundo que la rodea. Sin embargo, una vez junto a su spanker, la spankee, tras un momento de fingida rebeldía suele tornar su carácter y acercarse bastante a una cierta dosis de sumisión. Sumisión en la aceptación del castigo, en el plegarse a los deseos del spanker como medio de la búsqueda mutua del placer a través de los azotes y a la admisión de fórmulas o escenas que quizás antes no se había planteado pero que surgen a la par que va desarrollándose la sesión. De hecho, gran parte de la riqueza del spanking como juego está precisamente en la actitud o reacciones que pueda demostrar la spankee durante éste. En determinados instantes, ésta “actuará” como chiquilla traviesa que se ha ganado los azotes pero finge intentar eludirlos como parte de la interactuación del momento, negociar sin éxito con el spanker o simular con frases a veces incluso pronunciadas con convencimiento y determinación que no desea ser castigada, cuando realmente es por eso por lo que está ahí, para disfrutar con o sin aderezo o actuación de los azotes. En otros sin embargo, actuará mucho más sumisamente, aceptando previamente todo lo que el spanker disponga, adoptando las posturas requeridas sin luchar por evitarlo y la forma de ejecución del castigo que el spanker decida. Contando el número de azotes recibidos y contestando preguntas no faltas de cierto interés por aumentar la tensión emocional de la spankee que en ese momento sabe que cualquier cosa que diga podrá ser usada en su contra. Luego ¿cómo es realmente una spankee? ¿hay un modelo de actuación común entre nosotras? ¿buenas o malas? ¿rebeldes o sumisas? Doble personalidad o temperamento adaptable, nunca se sabe a ciencia cierta que ambivalencia de carácter tiene una spankee cuando lo que realmente busca es una entrega tan completa que le permita gozar sin límites del momento, de los azotes, de las múltiples sensaciones que experimenta junto al spanker y él sabe, que bajo esa sumisión temporal que le ofrenda la spankee, terminada la sesión, volverá a tener entre sus manos a una mujer de carácter que concluidos los momentos de placer vuelve a ser más que spankee, amiga.
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?





Maria Jose dijo
¿Lo saben de verdad? ¿Les interesa saber eso de verdad? Tengo mis dudas al respecto...... Yo si quiero tener una amigo despues, y antes y durante, pero ¿y ellos? ¿que quieren ellos?
Venga, algun valiente que conteste, que ultimamente parece que hay poquitos por estos lares...... spankers, eh? con la valentia no me meto...
Besos....
Maria Jose.....
24 Marzo 2007 | 06:54 PM