Sexo "después" de los azotes.
La tensión está presente desde el mismo momento en el que se produce el encuentro entre spanker y spankee... y no es una tensión cualquiera. Es sexo.
Desde la primera mirada, el primer contacto, la temperatura se eleva en cada movimiento de ambos sin haber llegado tan siquiera a tocarse. Es... sexo.
El momento en que el spanker sentado, llama a la spankee y le dice que le va a dar unos azotes, le pide que se coloque sobre sus rodillas y voluntariamente o con un poco de ayuda del disgustado spanker que preferiría hacerlo sin tener que luchar mucho con ella para conseguirlo, mientras ambos empiezan a temblar levemente es sus adentros... es sexo.
Los primeros azotes sobre la ropa, sin contacto entre la piel, tan solo el calor que generan sobre las nalgas aún cubiertas, el momento en que el spanker decide levantar la falda descubriendo el tesoro que guarda ella en el interior, observa complacido la sensualidad, elegancia o sencillez de lo que encuentra y prosigue con los azotes. Es, sexo.

El mágico momento que hace que ella se estremezca y él sienta como ella se tensa suavemente mientras introduce los dedos entre el elástico y la piel, lo estira, lo baja suavemente justo hasta el punto donde terminan las nalgas, mientras la reprende de nuevo y le explica que va a seguir azotándola... y la nota temblar, agitada... es sexo.
La mano cayendo directamente sobre la piel roja y caliente, la spankee removiéndose bajo los azotes, la visión del sexo que en esa postura es imposible ocultar por más que ella lo intentase, la humedad que lo hace brillar mientras aumenta la intensidad de las nalgadas, el deseo irreprimible de desplazar un dedo por esa abertura. Una caricia furtiva... un gemido aislado... sexo.
Y después... ¿de verdad es posible que no haya sexo? sí, lo es, porque ya lo ha habido durante toda la sesión, desde la primera mirada cuando ella se siente bajo control del spanker, cuando baja los ojos sumisa y entregada.
Para mí, el sexo es una forma de terminar un momento de pasión llevado al límite, si estoy bien con el spanker es normal que me sienta muy excitada y quiera que él me desee como mujer después de haberme tomado como spankee. Fundirme literalmente entre sus brazos hasta donde él quiera llevarme, por eso, ansío que un encuentro se complete para ambos de una forma apasionada. Porque para mí, no hay sexo después del spanking. El spanking ... es SEXO.
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?







mariliendre dijo
Lo entiendo, igual que entiendo que el sexo puede ser comerse la oreja por teléfono, calentarse todo el día sin el más mínimo roce, hasta comerse un helado a medias con un calor de la hostia.
El sexo sólo tiene cuatro letras pero es larguísimo.
Me gusta como escribes, probablemente a mi marido le encantaría darte algún azotito.
Besos.
2 Abril 2007 | 07:12 PM