Mujer, heterosexual y spankee: Etiquetas.



No me gustan las etiquetas,
lo dije la primera vez que salió una conversación sobre las mismas, cuando yo aún no sabía lo que era sentir unos azotes pero soñaba con ellos y empecé a leer y a aprenderme el significado de las mismas. La primera etiqueta me la pusieron al nacer, justo después de darme la primera nalgada, en el apartado donde el médico apuntó en el correspondiente apartado: Mujer.
Antes, nunca había escuchado la palabra spankee, ni spanker ni por supuesto vainilla y ahora, después de haberme declarado más de una vez en contra de la utilización de las misma, las empleo reiteradamente por dos cuestiones fundamentales, en primer lugar, porque el mundo está lleno de ellas.
Distinguimos lo que buscamos a través de una etiqueta, si fuesemos a un supermercado y se las hubiesen quitado a todos los productos, compraríamos a ciegas, sin saber qué nos llevamos. De la misma forma, las etiquetas aquí actúan como fuente de información. Por ejemplo, entro en el CHAT y digo "hola soy Selene y soy spankee" y una generosa cantidad de spankers presentes en la sala me abren privados para recabar más información sobre mí... (un beso desde aquí a todos ellos)

Si además, por ejemplo, digo "soy Selene, soy spankee y tengo spanker"... el efecto es el contrario, la conversación transcurre en la sala común, nos reímos, montamos shows graciosísimos, alguna parodia virtual que me dejó agujetas en el estómago de tanto reírme y punto final... mis etiquetas han aportado toda la información necesaria.
Por eso, utilizar etiquetas como "vainilla" que puede resultar ofensivo para los que no son spankos, ya he comentado en más de una ocasión que facilita la ubicación de la persona y puesto que la utilizo con todo el dulce que la palabra contiene, con el máximo respeto y cariño, sé que al menos aquí ya nadie se toma mal que la utilice de vez en cuando.
Es halagador recibir correos de personas que me dicen "Hola Selene, soy "vainilla" como tu dices, pero me encanta leer tu blog porque...", luego, a base de respetar, he conseguido que mis amigos/as vainillas se sientan aquí tan cómodos como en casa.
El otro motivo de utilizarlas reiterativamente, es más de marketing. Este blog sin ir más lejos a fecha de hoy (estas cosas cambian a diario) si pones "spankee" en Gloogle sale en primer lugar, seguido por el Blog "Pequeño mundo spankee" y si buscamos por "azotes" lo encontramos también la en primera página (hace un més introduje la palabra en el título del blog).
Cuando alguien busca por primera vez en internet, probará primero con las etiquetas conocidas, como la palabra "azotes", allí localizará el resto y buscará también por éstas, luego, desde el lado práctico, la etiqueta, aunque no nos define porque una puede ser "spankee con ligera tendencia a la sumisión" o "spankee rebelde sin causa"... al menos aproxima a lo que sería una definición de nuestros gustos.
Éste tema podría enlazar también con el de la identificación por signos o símbolos, los cuales rechacé en un principio y sin embargo ahora, siempre llevo uno, particular mío y no por ello identificativo, pero que me recuerda permanentemente (si es que eso pudiese olvidarse) que soy spankee.
Por eso, ninguna etiqueta, ni siquiera la de "vainilla" va a suponer una calificación completa de nadie, pero ayuda a situarnos, conocernos y respetarnos.
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?







Cometospk dijo
Las etiquetas son siempre generalistas y simplistas, pero como bien dices ayudan a saber donde se encuantran ubicadas las personas. Si cada vez que hablásemos con alguien tu viésemos que explicar nuestro bagaje sexual sería tedioso, sin embargo con un simple me gusta el spanking soy spanker, queda claro que te gustan los azotes y preferentemente darlos. Supongo que las etiquetas forman parte de la economía del lenguaje, nos permiten simplificar y deshumanizar conceptos.
15 Abril 2007 | 12:31 PM