Confessions on a spank floor (Epílogo): Mi confesión más dura.
Hace un año empecé a "confesarme" conmigo misma y con todos vosotros. A buscarme a través de las muchas dudas que se habían acumulado en mi cabeza y a huir hacia adelante, tal como me enseño a hacer un día la persona a quien más amo, admiro y respeto en éste mundo.
Mi huída, a través de un camino que quizás pueda juzgarse como equivocado, buscaba un punto en el horizonte. Yo no me acepté a mí misma desde el primer día, no entendía porqué me gustaba todo éste mundo de los azotes y por eso, incluso en los momentos más duros que he pasado desde que firmé la primera vez como Selene, me he aferrado a escribir como terapia, para no hundirme y que el teclado fuera mi tabla de salvación por un lado y para que otras que llegan después que yo consigan no tener que recorrer el mismo camino de espinas que he recorrido yo, sino que a través de todas las páginas que vamos creando entre todos, se identifiquen a sí mismas como lo que son y se acepten como lo que es ésto, una tendencia normal que compartimos muchísimas personas del mundo entero, de todos los países, en todas las lenguas.
Me casé hace ocho años con un hombre del que una de las virtudes que me sedujo fue su claridad de ideas y que era el mejor en su trabajo, nunca había visto otro como él. Y lo sigue siendo... puedo dar fe de ello. Pero sobre todo, porque le vi capaz de sacar lo mejor de mí misma, alguien tan especial como para ser quien ha conseguido que sea lo que soy en todos los campos de mi vida.
Hace días que yo había bajado mucho la guardia, no me sentía más segura, supongo que sentía que estaba llegando a un punto donde si había una ruptura quizás fuese lo más adecuado, era como poner un S.O.S. y no saber ni por qué lo estaba haciéndo y hoy, él me ha llamado Selene.
¿Habéis sentido alguna vez el frío polar subiendo por el centro de la espina dorsal como si fuese una corriente eléctica hasta instalarse en el cerebro como un témpano que congela el mundo a vuestro alrededor? Yo sí... y de pronto sabía que era lo mejor que podía ocurrirme en éstos momentos a pesar de lo traumático de la situación. Todo ésto, que puede parecer un problema, puedo deciros que ha sido realmente una liberación. Muchos de vosotros/as sabéis cuantas veces he dicho que sólo me pesaba en el ánimo el no haberle contado ésto a quien primero debí habérselo dicho y cuánto deseaba que él supiera lo que hay en mí de Selene.
Él sabe de mí cosas que no sabéis ni siquiera vosotros, cosas que esperaban en la recámara de mi corazón para poder ser contadas cuando yo misma las hubiese asimilado, como que Selene ha coqueteado también con sensaciones más fuertes que el spanking adentrándose, apenas un poco y durante muy poco tiempo pero sí el suficiente, en el mundo de la sumisión, en el BDSM. Incluso conoce el otro nombre de la luna, el que escribo con un collar { } para indicar mi pertenéncia.

Y mientras hablábamos, mientras me enumeraba por encima todas las cosas que conoce de mí, con el control más absoluto y la mirada más triste que le he visto nunca, me contaba cómo ha pasado por distintos estados de ánimo. Desde la rabia, la incomprensión, la desorientación... a la admiración. La frase se me ha clavado en lo más hondo de mi misma "Ahora mismo te admiro". Por mi capacidad de producción, por ser capaz de vivir ésta doble, (¿o triple?) vida en compartimentos estancos cambiando el chip rápidamente sin que un compartimento afecte al otro... por haberme integrado en un mundo que complementa mis otros mundos.
Ni siquiera me pide que deje de hacer lo que hago, su comprensión sin límites es como la respuesta a la pregunta que yo no sabía hacerme a mí misma. Me siento... como esos psicópatas (macabra comparación, ya lo sé, pero no se me ocurre otra más apropiada) que después de no dejar rastros durante mucho tiempo y burlar a los más avezados investigadores de pronto se cansan y empiezan a dejar pistas para ser encontrados porque no pueden seguir escondiendo lo que son...
Ahora ya da lo mismo casi todo, sólo le he pedido que empecemos de nuevo juntos el camino, que sea mi Spanker, Mi Amo... Mi Amor, mi compañero y amigo y que me ayude a integrar mis mundos para que todos ellos puedan convivir en una personalidad tan compleja como la mía pero supongo que aún quedan semanas o meses de conversaciones para ser capaces de darle forma a todo ésto.
No es el final de Selene, al menos de la que se sienta al teclado para que las letras no se le acumulen en el alma, para escribir lo que si no escribo no existe y se me queda dentro envenenándome poco a poco. Es el comienzo de una nueva etapa que aún no sé hacia donde me lleva sólo cambia que él va a estar ahí, que ahora sabe que soy yo quien entra aquí furtivamente para verter parte de lo que soy en un teclado y que igual que vosotros me leéis, él también me lee.
Mientras hablábamos y dejaba paso a un torrente de lágrimas como válvula de escape, mi mente visualizaba un viaje sin retorno, pero él... que siempre sabe leerme la caché del corazón, me ha recordado que es aquí donde tengo que estar y que yo, la mujer con la que se casó hace ocho años, no tira nunca la toalla.
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?








Azotador dijo
Querida Selene:
Este es el más importante momento de la vida... el de la verdad... no puedo siquiera explicar lo que siento en este instante... solo puedo graficarlo llamandolo fe... la fe de que todo saldrá bien... de que encontrarán juntos la felicidad más plena...
Un abrazo del alma
Azotador
13 Septiembre 2007 | 05:57 PM