Corazón spanko. No se puede tener todo...
Para todo hay excepciones, para todo hay reglas rotas y todos los spankos alguna vez nos hemos planteado ésta cuestión. No solo es una de las preguntas más repetidas en el foro, sino que se va trasladando de un sitio a otro donde vamos dejando ver nuestras dudas y opiniones.
No se puede tener todo... naturalmente que no, salvo excepciones, como ya he dicho, lo normal es que todo spanko tenga dividido su corazón, por un lado su vida normal, muchas veces una cómoda vida aburguesada donde todo es casi perfecto y donde se siente cómodo y protegido, una vida a la que de ninguna forma se está dispuesto a renunciar.
Por otro, nuestros deseos, las fantasías que llenan nuestras noches e impregnan nuestros orgasmos más gozosos, los azotes que la mayoría de las veces han de compartirse con alguien que no es la pareja habitual.
Lo ideal sería tenerlo todo en el mismo lugar, no tener que elegir entre lo que amamos lo que deseamos, pero difícilmente, todo spanko podría encontrar una pareja que sienta lo mismo que él siempre. Incluso entre parejas donde ambos sí lo son, los gustos a veces pueden variar sustancialmente e inducir a uno de ellos a iniciar una nueva búsqueda más allá de los límites conocidos.
No pretendo con esto generalizar, todos conocemos parejas que comparten esto y lo han incluido en su vida diaria como un elemento más de su sexualidad diaria, pero no nos engañemos ¿cuántos son los que lo han conseguido? Cuando se da, la mayoría de las veces tiende al ámbito de
Y en éste caso, no se renuncia a nada, no tiene por qué renunciarse... sino vivir conforme a lo que uno necesita sin hacer daño a los demás a su alrededor, dejándose trozos de corazón por aquí y por allá, porque incluso en los casos en los que se ha aprendido a mantener el corazón al margen de éstos juegos, algo de cada uno se va quedando en cada encuentro y aunque muchas veces se lucha por tenerlo todo unido en un mismo lugar al final tenemos que aprender a vivir con ésta división interna y aceptarla como una parte más o el precio a pagar por satisfacer nuestros deseos sin olvidarse nunca de que más allá del placer, siempre tenemos que asumir que satisfacer nuestros deseos la mayoría de las veces comporta un riesgo del que desconocemos su alcance.
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?





El Faro dijo
Para mí este post resulta interesantísimo porque toca una realidad que personalmente estoy viviendo. En efecto, mi esposa no es para nada spankee o sumisa, en su día probamos muchas veces a realizar escenas y sesiones, a veces en un entorno BDSM, otras de spank, pero no funcionaron nunca. Aquello nos llevó a situaciones cómicas, incluso patéticas .
Ante esa perspectiva no quedó más solución que buscar el complemento a mis necesidades eróticas fuera de la pareja. Se lo planteé a mi esposa claramente -odio los tapujos y las mentiras- y llegamos al acuerdo de que cada uno buscara lo que necesitaba fuera de la pareja.
Ocurrió algo sorprendente y paradójico: La relación extramatrimonial -cuando la hubo- no sólo no puso fin a mi pareja -como suponíamos- sino que la hizo más estable. Cierto que mi esposa tuvo que pasar un tiempo en que los celos hicieron tormentosa nuestra relación, pero pasado este período la relación se ha hecho más estable y hasta ha mejorado bastante. Ella sabe que cuando cojo la maleta de los juguetes y me voy uno o varios días, para estar con una spankee/sumisa, siempre vuelvo, y por cierto, con excelente humor.
Mi experiencia me dice que para un hombre casado que no miente nunca a una Spankee/sumisa sobre su situación, la casi única posibilidad que le queda de encontrarla está precisamente entre las que se encuentran en la mismas circunstancias que él .
Tuve una relación muy plena e intensa con una sumisa casada. Nunca me sentí culpable de ello y la Spankee/sumisa tampoco. La razón es muy sencilla: Yo no fui nunca un peligro para su matrimonio, sino que por el contrario sentía que lo reforzaba y hacía posible su continuidad y su felicidad al darle el complemento de lo que no encontraba en su pareja.
Creo que las parejas de la que hablamos en este post, en donde las preferencias en el juego sexual son distintas, deberían plantearse abiertamente, sin tapujos, esta posibilidad y no como algo peligroso o destructivo para el matrimonio, sino todo lo contrario, como tabla de salvación del mismo. La alternativa suele ser el divorcio .
12 Noviembre 2007 | 08:27 PM