Cosas de Casa (XII): sms. Spanking +
sms: A las
13,30 h. utiliza
analmente las bolas chinas.
Y naturalmente, además de ponerme como la Honda de Dani Pedrosa empiezo a disfrutar de todo lo que imagino está por venir después y media hora antes de hacerlo me doy cuenta de que la humedad de mi sexo es mucho mayor que la habitual teniendo en cuenta que no me ha tocado, no me ha azotado... ni siquiera me ha dicho que fuera a hacerlo, pero creo que a todos los aficionados al spanking nos gusta aderezar las sesiones con algún extra y esta vez... tocaban "juegos anales".
Llegado el momento pongo las bolitas en su lugar. Aclaro aquí que el sms no llegó en tiempo y forma sino que ha llegado esta mañana, 20 h. después de ser enviado (misterios de la tecnología) y que ya que spanker prevenido vale por dos, él me llamó por teléfono para asegurarse que lo había recibido y ante la respuesta negativa de mi parte, pasó a la opción B, o sea, leérmelo...
Con las bolitas puestas y tras enviar sms para que supiera que estaban en su sitio, seguí haciendo como pude mis cosas mucho menos centrada por no decir absolutamente descentrada, excitadísima y mirando el reloj a cada momento para calcular en qué momento podría llegar él cuando volvió a sonar el teléfono para decirme que me quedara sólo con una camiseta puesta... todo lo demás, fuera... y ahí la excitación era ya demasiado intensa como para ser capaz de esperar impasible su llegada.
Empecé a pensar en "aliviar" un poco el calor y la humedad con sistemas alternativos manuales justo en el momento en que escuché la puerta y le vi entrar. Algunas veces jugamos roles determinados e intentamos ajustarnos a un patrón que coincida con ellos pero ayer no había roles, no había "juego", así que me ordenó que me colocase sobre el taburete alto que se ha convertido en compañero inseparable de nuestros encuentros y así, con las nalgas altas y expuestas se cercioró de que las bolitas estaban como él había pedido.
Una vez así, los azotes e
mpezaron casi como algo anecdótico (que no suaves) mientras yo permanecía con los codos apoyados en la superficie hasta que le "recordé" que teníamos la cane sin estrenar. Miré de reojo y le vi sonreir, le dije donde la había puesto y le observé mientras iba a por ella pensando que iba a utilizarla de inmediato. Pero no, el juego no había hecho más que empezar y faltaba por probar una dosis generosa de cinturón con la que disfruté más que ninguna otra vez (ha cambiado el cinturón de castigo) y finalmente la tan temida a la vez que esperada cane con la que antes de empezar a recibir los azotes no era capaz de controlar un leve temblor en mi cuerpo... y el juego se combinó, se alargó, nos dio pie a probar posturas, ritmos, intensidades... y fue sencillamente maravilloso, una de las mejores sesiones que hemos tenido hasta ahora y que dada la circunstancia de que las bolitas habían facilitado el camino, terminó de forma increíblemente placentera.
De entre las cosas que he aprendido: A pedirle que haga cosas determinadas, sin esperar a que a él se le ocurran, porque podría pasar que por no decírselo no las llegue a probar nunca. En esta ocasión fue que me atara para finalizar de una forma determinada y así lo hizo.
Cuando se practican los azotes como parte de la sexualidad, incorporar otras cosas ayuda a mantener el nivel de deseo y excitación iniciales y cada pareja debería explorar los suyos, los que a ellos les da morbo imaginar. Nosotros sólo llevamos un par de meses compartiendo estos juegos y ya hemos probado muchas cosas. Cada vez nos ajustamos más a los deseos del otro y cada sesión es mejor que la anterior. No se me ocurre un balance más positivo. Y aún... le tengo preparada alguna sorpresa...
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?





harrycarey dijo
Ha sido un auténtico placer descubrirte. Ya me tienes como fan. Estupendo que compartas tus gustos. encantado de conocerte.
30 Noviembre 2007 | 05:49 PM