No te toques las nalgas... que te conozco...
Todo/a spankee sabe que tras unos buenos azotes las nalgas transmiten un calor que se va esparciendo por el resto del cuerpo, llegando primero a nuestros más íntimos rincones y provocando un humedad o erección según sea el caso y junto a este calor el picor que nos indica que aunque no las vemos, las nalgas están completamente enrojecidas.
En ese momento, más de un/a spankee es enviada al rincón a meditar (dependiendo sobre todo si el "juego" es más erótico -en cuyo caso se omite la fase rincón y se pasa al sexo- o disciplinario) y una vez allí cada uno "interpreta" el rol según le produce más placer.
Para algunos spankers es muy importante ordenar a la spankee que no se toque las nalgas bajo ningún concepto... orden que naturalmente es incumplida sistemáticamente, pues realmente, sólo he visto quedarse completamente quietas en el rincón -esquinilla o pared de turno- a las spankees que además son sumisas, porque la spankee-spankee muestra la eterna tendencia a la rebelión y como suele decirse "se la busca ella solita".
Para mí, el hecho de poner las manos entre las de mi spanker y mis
nalgas es una reacción instintiva, lo decía hace unos días en otro post, me cuesta mucho quedarme quieta durante los primeros azotes si estos empiezan ya con cierta fuerza y reacciono poniendo las manos, lo cual desencadena otro conjunto de hechos que también me resultan excitante, como el que él me agarre una mano sobre la espalda.
Sin embargo, el hecho de frotarme las nalgas o no hacerlo mientras estoy en el rincón es algo que ya no es completamente instintivo, sino que obedece más que nada al deseo de fastidiar y de provocar la frase autoritaria con la que el spanker avisa de que "no te toques las nalgas" y que también contiene en el fondo, el deseo de desencadenar reacciones como algunas nalgadas mientras estoy de pie en el rincón e incluso alguna vez, la inmovilización de las manos con las muñequeras en esos momentos...
Claro que cada spankee es un mundo y más de una vez he sentido curiosidad cómo son otras spankees en ese momento y qué desea el spanker que haga ella mientras "medita" en el rincón... porque es evidente que mientras que unos buscan que obedezca y no se mueva, otros disfrutan mientras ella se toca provocándole y dando otra chispa al instante. Y vosotros/as ¿cómo reaccionáis en esos momentos?
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?





Límite dijo
Uy, mi caso es al revés. Durante la azotaina logro controlarme malamente, pero justo cuando termina la azotaina y me pongo en pie... ¡¡¡es como un acto reflejo!!! La manos se me van a las nalgas intentando que el ardor y la picazón pare! Cuanto más va enfriando menos puedo evitar tocarme porque el cosquilleo continuo es demasiado como para no tocarme. Y con respecto al rincón... bueno, me pone muy nerviosa. Soy como la mujer que se convirtió en estatua de sal en la Biblia: no puedo evitar echar huidizas miradas atrás. Cuando mi marada choca con la del spanker, que me observa detenidamente, me avergüenzo mucho y miro hacia la pared...o más bien hacia el suelo. Hago de todo menos meditar. Me siento expuesta, más desnuda que nunca bajo esa mirada atenta. Y quizá por eso trato de ser lo más correcta posible, porque me siento tan vulnerable! Es el instinto...
Besos, guapa, gran post.
Chao, amiga!
16 Marzo 2008 | 08:16 PM