Cosas de casa (XV): Superando barreras
La barrera más dificil de superar para mí es la de hablar y contar todo lo que siento. Es posible que mis largos silencios den lugar a mal entendidos y soy consciente de eso pero soy así... mis "compartimentos estancos" como los llama él no son tan estancos porque el ánimo resulta afectado por las preocupaciones y al final se mezclan dentro de mí cuestiones muy distantes entre sí como trabajo y placer y cuando me preocupa mucho mi trabajo mi placer parece que pasa a un segundo plano. No es que no lo necesite es que tengo muchas cosas (que nó pájaros) en la cabeza...
Y así, entre silencios y falta de interés por mi parte y la barrera lingüística que no termino de controlar por completo por lo que él acaba diciendo "No me lo cuentes, haz un post..." porque apenas me cuesta trabajo teclear y sin embargo a veces, y sólo a veces, se me quedan las cosas sin decir porque no sé cómo ni cuando decirlas.
Entre toda esa diatriba, llevábamos unos días "tensos". Yo con ganas de llorar y él ... enfadado, frustrado, o una mezcla de ambas en distintas proporciones y el resultado... la distancia.
Eso sí, en algún momento hay que romper y superar barreras y ayer lo hablamos, terminamos de rediseñar y reajustar nuestra relación spanko, sus términos y condicionantes y con las cosas más claras una noche de marcha y una sesión de mañana hay cosas que quedan mucho mejor asentadas.
Puestos a superar, dentro de mi quedaban cosas pendientes, una de ellas "pedir" dentro de una sesión algo que me gustaría en vez de esperar a que él se imagine que yo podría desearlo y hoy lo he hecho con el cepillo. Deseaba e incluso necesitaba ser azotada con el cepillo y como sé que a él no le gusta mucho (a mí tampoco pero me da mucho morbo utilizarlo) se lo he pedido y he tenido tiempo de arrepentirme de pedirlo, claro...
Hay que reconocer que la experiencia es un grado y que meses azotándome cuando ambos así lo queremos dan cierto bagaje así que al final ha resultado una sesión muy placentera, con su calentamiento con la mano para que después los azotes no fueran tan bruscos, una larga y buena dosis de cepillo con más de cien azotes dados con él y para finalizar el cinturón, que no puede faltar en una sesión "casera" y que ha tenido la "anécdota" de que cuando ya llevaba ciento ochenta y cinco azotes (es curioso, pero ellos cuando azotan no son conscientes ni de lejos cuantos llevan) me ha dicho "Empieza a contar" a lo que yo he contestado "¿Que empiece?" y claro... se refería a que los siguientes los contara en voz alta que eso sí, parece que así impresionan más y a los cincuenta ha parado.
Tengo que decir sobre esto que a pesar de que el cepillo siempre me ha dado esa mezcla de "sí-pero-no" tan curiosa, hoy, entre sus manos, ha sido una experiencia maravillosa, una barrera superada y una incorporación por mi parte del "tan temido cepillo" entre mis objetos preferidos. Una vez más... la confianza y el cariño han hecho el resto...
(La última parte de la experiencia mejor no la cuento, por si entran menores al blog ; PP..."
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?






jecevi dijo
Buen post el que he leido , feliciades por el blog
http://www.lacoctelera.com/jecevi
30 Marzo 2008 | 12:59 AM