Límites y fronteras
Un límite no es más que la frontera entre dos países que un día tendrás el deseo de cruzar... Y todos tenemos límites, cosas que pensamos que no podemos hacer, cosas que creemos que nos harían sentir humillados o heridos, cosas que tarde o temprano queremos hacer para superar esos límites, porque un límite al fin y al cabo es una limitación que nos impone alguna experiencia anterior... los jóvenes no tienen límites.
De entre los míos, algunos no quiero traspasarlos nunca porque creo que están ahí por mi seguridad, otros porque sencillamente no me apetece pero hay otros que siempre quise superar y de pronto, en un sólo día he llegado a superar varios.
Una de las cosas que me resultaba más difícil de hacer y eso lo saben bien quienes estuvieron en la kdd del Foro Azotes es ser azotada en público. No hablo de un escenario, pero sí de pensar que ojos ajenos contemplaban la intimidad de mis escenas y mis juegos y sin embargo, después he sido azotada con gente que observaba sin tener apenas conciencia de que ellos estaban ahí.
El contexto y/o pretexto fue una fiesta donde me sorprendió la naturalidad con que otras parejas se azotaban, ataban, acariciaban, castigaban y se entregaban al fin y al cabo a todos sus juegos y entre ellos yo me moría de deseo por esos azotes sin encontrar un lugar discreto para jugar y finalmente sólo tuve que dejarme llevar y jugar ajena a los demás. Alguno de los juegos tuvo lugar incluso conmigo llevando poca ropa y tampoco me resultó humillante o difícil de hacer.
Sí es cierto que en un momento determinado alguien me dijo al oído "¿tú sabes cuanta gente hay ahí detrás mirando?" y no... no lo sabía, pero tampoco me importaba. El murmullo me decía que algunos, quizás... bastantes pero daba igual porque dentro de mí sólo estábamos él y yo. Me azotaba, me hacía sentir mil cosas, me susurraba cosas al oído y volvía a azotarme sin que yo tuviera interés en saber más de lo que ocurría tras de mí... y sencillamente, me encantó porque viví los momentos dentro de mí.

Relacionado con el exhibicionismo, otro de los límites que no había sido capaz de romper es salir a la calle con ropa que podía dar a entender que iba a desarrollar ciertas actividades vinculadas al sexo y sin embargo, tras la intensa fiesta me sorprendí a mí misma yendo a desayunar al amanecer ataviada con corpiño y falda negros, con marcas de cuerdas en los brazos y tobillos y sentir cómo algunos hombres posaban su mirada en los dibujos que me rodeaban sin que me importase en absoluto que me observaran...
Finalmente, más que un límite era un deseo, una fantasía cumplida, un sueño que quería hacer realidad y por fin... mi primer bondage con la suerte que fuese de manos de un artista. Shibari que ya había hecho una maravillosa suspensión con Kusss, tan artística e intensa como siempre, deslizó las cuerdas entre mis brazos, enmarcando mi pecho y mis nalgas y finalmente atandome en una doble inmovilización junto a Kusss, la pierna de una atada a la otra y nuestras nalgas juntas y prestas a recibir los azotes de los que me quejaba (de vicio) con un "a ella le das menos fuerte que a mí"... Qué spankee es eso ¿no? bueno... es que hay días que sencillamente, dentro de mi lado swich sigo siendo muy spankee...
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?





popeye dijo
Eso sí que lo tengo perfectamente claro: para las azotainas, intimidad. Las veces, no sé si muchas o pocas, que he practicado spanking (la mayoría spanko y la minoría spankee) lo he hecho en la intimidad del domicilio, excepto una que sucedió en pleno campo, al aire libre, pero después de asegurarme que no había nadie alrededor.
Sólo una vez he sido testigo de una azotaina: una compañera la apostó con su pareja, perdió, y la recibió entre las risas y comentarios de quienes estábamos presentes, con alguna copilla de más. Debo decir que ellos dos se divirtieron mucho, pero yo me sentí fuera de lugar en aquello. Sobre todo, me molestó el grito colectivo de medio histeria y la salva de aplausos que se produjo cuando después de una serie sobre las bragas, el chico le dejó el culo al aire. Creo que esas cosas hay que hacerlas en privado. Cierto que esto era un juego, y que estaban jugando los dos, pero aún así me sentí molesto.
Más me molestó la otra parte de la apuesta: si ganaba ella, él se comprometía a "...hacer la compra, poner la lavadora y fregar los platos durantre un mes". ¡Hay que ver!.
9 Julio 2008 | 11:28 AM