Side B
No es una cara oculta de la luna, es sencillamente una cara de la que no suelo hablar porque apenas estoy empezando a explorarla. Es mi cara B, donde Lady Selene pierde la inocencia spankee y se mete en la piel (o el cuero) de mi parte más dominante.
Me siento bien así, tomo las riendas, comienzo la doma, me recreo en cada paso que dan mis sumisos y aprendo junto a ellos a entenderme más a mí misma.
Ese lado siempre estuvo ahí, como switch empezaron a quedarse cortas las sesiones de azotes eróticos en las nalgas y pronto quise sentir el poder, el riesgo de quien tiene que decidir por sí mismo y por alguien que ha depositado en mí su voluntad.
Y se rinden, se pliegan, su corazón late como el de los caballos desbocados que he montado al galope y sin cerrarme a nada, sin dejar que ellos se cierren, sin limitarme pero respetando sus límites voy a explorar sus cuerpos y sus mentes para meterme en lo más profundo de la mía. Busco escucharles gemir a través del dolor-placer más intenso, iluminar con velas los rincones más oscuros de nuestros deseos. Atar con fuerza su voluntad a mi decisión...
No busco sexo... lo busco todo. Lo doy todo, lo quiero todo... Milady es una mujer caprichosa que sabe hasta dónde puede llegar en su Dominio... pero al otro lado, dentro de mí sige estando mi cara A de niña mimada y también caprichosa. No hay mucha diferencia, quizás la diferencia está sólo en quien lleva la fusta. Compleja que es una. Yo soy yo... y mis circunstancias.
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?





popeye dijo
Me parece muy bien, pero te recomiendo que te dejes de estéticas complicadas: en lugar del corsé de cuero y el gato de nueve colas, creo (es sólo una sugerencia) que estarás mejor con un salto de cama semitransparente y una zapatilla.
Lo digo porque así estaba mi perpetua (así la llamo porque llevo con ella treinta años) la única vez que accedió a hacer de spanker conmigo. Debió pasarlo bien por las risas y por lo cariñosa que estuvo después. La acción tuvo lugar en la cama (ella sentada en el borde y con la zapatilla bien a mano sobre la colcha y yo con los codos sobre la cama, para descargarla de mi peso, y las puntas de los pies en el suelo. Primero me azotó con la mano y luego con la zapatilla; me ordenó levantarme y me bajó los pantalones sin levantrse ella, y (luego de recuperar la posición) me volvió a zurrar con la mano y la zapatilla, para bajarme los calzoncillos (sin levantarme) y repetir las dos series de azotes: mano y zapatilla. Y estoy convencido de que parte principal de nuestra diversión consistió en que tanto ella como yo estábamos con ropa de casa: ella con el salto de cama y yo con un viejo (por lo tanto cómodo) jersey de verano y unos pantalones vaqueros. La situación surgió espontáneamente, sin espararla. Estoy seguro de que con un atuendo como el de la foto no nos habríamos divertido tanto, porque sonaría artificial: hubieramos tenido que preparar la sesión.
Cada vez que la veo con el salto de cama me acuerdo. Pero no hemos vuelto a repetir: a ella le gusta que le zurre yo, pero no zurrarme a mí, aunque sabe que me tiene a su disposición cuando quiera.
No obstante, si te gusta esa estética, pues fenomenal.
Por cierto, sigues escribiendo muy bien.
Y un detalle: no sé tú, pero a mí con el verano se me quitan las ganas de praticar. No recuerdo una sola azotaina en Agosto. Debe ser el calor.
Un besazo.
11 Agosto 2008 | 08:25 PM