Sólo tres a la semana...
Cuando Woody Allen todavía hacía películas estupendas, donde sus genialidades peinaban el guión sin saturarlo y soltaba frases "célebres" dignas de formar parte de un libro de citas, rodó Annie Hall con Diane Keaton. En ella, una pareja en crisis matrimonial acude por separado al psicoanalista y éste, buscando el origen de sus problemas, les pregunta:
- ¿Con qué frecuencia tienen relaciones sexuales?
En una primera escena ella contesta:
- Uffff... una barbaridad, tres veces por semana.
En la escena complementaria, al preguntarla a él dice:
- Casi nunca... tres veces por semana...
Este post, reflexión de domingo en la mañana, en mi caso puede aplicarse tanto a sexo convencional (no sólo de spank vive el hombre) como a sesiones de spanking y/o BDSM.
A veces, las personas, las parejas en la vida real o parejas para cumplir fantasías se plantean la asiduidad con que tienen sexo o llevan a la práctica sus sus gustos sexuales de alguna forma y normalmente el saldo suele ser bastante negativo en el caso de los varones y mucho más equilibrado en las mujeres.
Esto no quiere decir que tengamos suficiente con menos sino que quizás, o al menos en mi caso es así, preferimos la calidad a la cantidad.
También es cierto que hay ocasiones propicias... fines de semana a solas, fiestas o encuentros que terminan con sesiones de algún tipo y nuestra actividad sexual (y aquí incluyo cualquier tipo de sexualidad) se multiplica pero la vida diaria impone sus propios ritmos y normalmente no tenemos ocasión de hacer todo lo que queremos siempre que queremos.
En mi caso, puedo tener sesiones varios días seguidos y pasarme semanas sin tenerlas o tener un mes equilibrado con un par de sesiones semanales y más de tres veces sexo, pero realmente lo que he llegado a apreciar sobremanera es la calidad.

Por ejemplo, en cuestiones de azotes ya no me vale cualquier cosa. Me gusta disfrutar de la atmósfera propicia, que los implementos a usar estén ordenados y listos, dispuestos como a mí me gusta... que haya velas para calentar la atmósfera y darle cierto misterio... si se puede disponer de una mazmorra, mucho mejor, pero una habitación preparada de forma adecuada da también mucho juego.
Y a la hora de llevar a cabo esta fantasía, me gusta tener tiempo de paladear cada segundo, improvisar sin dejar nada al azar (no son cosas contrarias, sino complementarias) y fijar cada momento en mi mente para que permanezca hasta la próxima vez que pueda entregarme plenamente a mis gustos.
En cuestiones de sexo más o menos igual, el polvo rápido ya no encaja en mis planteamientos y aunque la carne es débil y a veces hay que sucumbir a la necesidad corpórea... la mente se pierde en escenarios difusos cuando el cuerpo no encuentra el lugar y el momento oportunos. Es decir, que si hay que echarlo, se echa... pero no es lo mismo.
Esto me lleva a recordar muchas veces la escena del psicoanalísta de Annie Hall y pensar ¿Tres son pocas o demasiadas? y tomar conciencia de que la cantidad no es importante y para mí, bien está una que me llene por completo en vez de seis con sabor a azote veloz o sexo rápido... por esta vez, acabo de ahorrarme la visita al psicoanalista...
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?





Piano sanchez dijo
Genial el psicoanalisis y hasta a woody allen hay que permitirle algunos bajones de calidad...
saludos
16 Noviembre 2008 | 12:05 PM