Mínimo denominador común: Masoquismo
Se habla y discute mucho sobre si el Spanking es BDSM o es una tendencia diferente. Quienes practican BDSM consideran al Spanking sólo una práctica dentro del mismo sin tener en cuenta las diferencias evidentes que supone practicarlo como tendencia independiente o como una parte del mismo.
Yo he defendido siempre que Spanking es Spanking y Bdsm es una práctica donde también puede haber Spanking y para hacer esta afirmación me baso fundamentalmente en ser una de las personas que practican ambas tendencias con independencia una de la otra, con sus ritos, roles, atrezzo y puesta en escena diferenciados.
Es decir, cuando practico spanking he pasado desde ser rebelde colegiala a estricta profesora/tutora, etc. y cuando practico bdsm también he tenido un amplio recorrido hasta haberme sentido más cómoda conmigo misma ahora en mi "papel" como Ama.
Sin embargo, dentro de todas estas prácticas, sí tengo claro que hay un denominador común que define a quienes les gustan los azotes eróticos y el Bdsm. El masoquismo.
El masoquismo es quizás la palabra que más cuesta asumir y reconocer. Uno se reconoce como muchas cosas, pero rara vez se define a sí mismo como masoquista aunque sea la conducta predominante en gran parte de nuestras prácticas.
Dentro de la spankee hay un masoquista nata (desde la primera nalgada al nacer). El placer físico lo obtiene en el momento de la azotaina de su peculiaridad al tranformar dolor en placer junto al sádico que complementa esta escena, llamemosle spanker que obtiene su placer al proporcionar azotes y llega a sofisticar su comportamiento al máximo para ser capaz de llegar a altas cotas de dolor. Hay mucha literatura spanko que explica cómo hacer más "efectiva" una azotaina, dónde y cómo azotar, etc. que demuestran lo que comento.
Dentro de la sumisa también hay una masoquista aunque en este caso el placer se obtiene también de otras variantes como la entrega al Amo. Algunas sumisas rechazan el dolor y algunos Amos tampoco son aficionados a infringirlo pero cuando lo hay, alcanza también niveles bastante altos y no sólo se obtiene mediante azotes sino también con uso de pinzas, cera y otros elementos propios de esta disciplina sexual.
Luego están los Masoquistas. Sin colorantes ni conservantes añadidos. Personas que se definen a sí mismos como amantes del dolor/placer y que cuando son spankos buscan la parte más disciplinaria, más extrema, más rebelde para llegar plenamente al mismo y en Bdsm, cuando son sumisos/as suelen ser los menos "apreciados" en el sentido de que todo Amo/a sabe que quien domina una relación bdsm es realmente el masoquista que les usa para obtener placer a través de ese dolor excepto si se les castiga a no recibir ningún azote o castigo en cuyo caso se aburren y se van.
Dentro de tanta sigla, yo me he ido descubriendo a mi misma inequívocamente como Dominante. Ni siquiera siento la necesidad de contrarrestar mi "ordeno y mando" en la vida diaria con una sumisión fuera de horario laboral... me siento bien como Ama/Dominante y voy explorando poco a poco en la búsqueda de más sensaciones a partir de esta definición y sin embargo, soy masoquista. Imagino, no lo sé a ciencia cierta porque los dominantes en general no reconocerían esto, que no es algo muy común pero yo sigo interrogando a mi cuerpo y éste me contesta con excitación a través del dolor.
Eso sí, ahora ese dolor lo controlo yo. No me frusto ni espero que a alguien se le ocurra hacerme lo que a mí me apetece que me hagan sino que voy aprendiendo a pedir y eso me lleva a pensar que ¿por qué no se pueden mantener relaciones puramente Sadomasoquistas? relaciones en las que uno proporciona ese dolor sin dominar al otro y obtiene placer en su propio sadismo y otro recibe ese dolor/placer sin tener que someterse ni mostrarse rebelde. Así, per se... porque se es masoquista.
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?






mariliendre dijo
La primera foto es ma ra vi llo sa
2 Marzo 2009 | 10:32 PM