Boutique Bizarre (Hamburgo Bdsm) - 02

K. me había hablado del anillo de O y de que podía comprarlo en Boutique Bizarre que es además otro de los puntos que yo tenía señalados en mi mapa. Por la noche tenía plan A, es decir, cena de trabajo, así que aproveché el descanso del medio día para escaparme a Reeperbahn a este local.
Visto en internet me pareció un local único, algo interesante para ver. Sin embargo, estando allí, cuando lo ves rodeado de ¡¡cientos!! de locales dedicados al sexo, ya no te parece tan "especial", aunque lo es. Pero ya no es único.
Es como el Leroy Merlin del sexo duro. Dentro se alinean blister con mordazas, cuerdas, collares, todo tipo de fustas, látigos, corsets, vibradores, plugs (me ahorro seguir enumerando el amplísimo catálogo de cosas que se pueden comprar allí). Cantidad y variedad se dan cita en un local de dos plantas donde se pueden pasar horas viendo los objetos expuestos y fantasear con las múltiples prácticas para las que uno puede equiparse convenientemente.
Me deleité todo lo que pude en cada una de sus estanterías. El látex, el cuero, las máscaras, el médical, las botas... Allí compré la mordaza, cuerda roja y negra y el anillo de O que traigo como un gran recuerdo.
El personal es muy amable, hablan inglés despacio para que yo les entendiera y sonríen divertidos cuando les explico que soy española. Creo que no van muchas españolas solas a comprar material de este tipo por allí. No me dejaron hacer fotos allí pero su web tiene muchas a buen tamaño y se aprecian bien los detalles.
Por la noche, tras la cena, mis compañeras deciden adentrarse en St. Pauli como quien va al zoo de visita turística. Yo yo ya he visitado el barrio (aunque no les digo nada) y algo me dice que el tipo de diversión que ellas esperan encontrar no es precisamente lo que yo encuentro divertido. Me marcho al hotel a descansar porque el sábado puede ser una gran noche.
Al día siguiente las encuentro enfadadas porque les habían echado agua desde los balcones. Normal. Las "trabajadoras" de la zona no quieren que la gente vaya a mirarlas como si fuesen una atracción de feria. Yo he paseado por allí sin problemas pero respetando que cada uno realiza el trabajo que quiere y sin detenerme a mirarlas. St. Pauli no es peligroso si vives y dejas vivir y eso incluye la discreción y el trato amable con la gente.
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?



