Bdsm y Spanking para Dummies
Empiezo a replantearme cosas importantes de la vida. Malo. Muy malo. Porque eso indica que voy madurando. Es justo ese momento en que revisas los cimientos de tus propias convicciones y decides que es hora de ir tapando grietas.
Como decía en el post anterior, últimamente la ortodoxia y yo no nos llevamos muy bien. Esto, me llevó a pensar qué es lo ortodoxo y de donde viene sobre todo últimamente, cuando empiezan a estar disponibles ¡¡Manuales!! sobre cómo practicar Bdsm (de spanking no hay todavía en edición papel).
En primer lugar, creo que si hay que buscar un manual para esto, mal vamos. Alguien tiene un problema. Naturalmente, nadie nace enseñado, hasta ahí estoy de acuerdo pero sí se nace con un instinto de Dominación o de sumisión y el imaginario, el conjunto de fantasías y fetiches llega a nosotros antes que las imágenes y la información.
Yo recuerdo, de niña, haber imaginado cosas. Por ejemplo, haberme excitando viendo una canasta llena de pinzas de colores y pensar que me gustaría muchísimo ir poniéndoselas poco a poco a mi prima (¡¡si la pobre leyera esto!!) por todo el cuerpo. Mi prima era una chica de pechos impresionantes, tanto, que a veces se desnudaba delante de mí para que yo le dijera si resultaban desproporcionados al resto de cuerpo. En ese momento, las pinzas y mi prima eran una tentación, un subidón que no entendía y la consiguiente masturbación a solas pensando que yo lo que era es una pervertida sexual sin remedio.
Años después, con la llegada de internet (yo he visto revistas de D/s en los quioscos pero no tenía valor para entrar y comprar una y mucho menos en mi barrio) es cuando empecé a ver pinzas puestas sobre cuerpos femeninos y al igual que ocurrió con el spanking cuando por fin vi que lo que yo imaginaba otra gente lo hacía, me sentí bien conmigo misma y empecé a investigar y asumir.
Es decir, el deseo toma forma dentro de nosotros mucho antes que el conocimiento de la práctica del mismo.
Luego está la forma de practicarlo. Realmente, hoy en día hemos adoptado una serie de códigos que vienen de la literatura más reciente. Somos herederos de Sade, de Pauline Réage, de Leopold von Sacher-Masoch y de otros autores que plasmaron en papel sus "desvaríos". Pero herederos al fin y al cabo.
Un día, hablando de todo esto con Shibari y Kuss llegué a la conclusión de que una cosa son los protocolos y los usos comúnmente aceptados y otra muy distinta los fetiches. Por ejemplo, me gusta usar corset, ropa de cuero o falditas de cuadros porque son elementos fetiches con los que me siento cómoda yo, no porque alguien haya dicho o escrito que es lo correcto. Me gustan los zapatos de tacón. Con quince años ya me peleaba en casa por ir con taconazos de aguja y mis primeros maravillosos zapatos de tacón me los compré a escondidas y los llevaba en un bolso para cambiarme después de salir de casa.
Sin embargo, en el apartado "prácticas" nos hemos hecho esclavos de la literatura escrita. Es decir, hacemos lo que dicen los libros y/o blogs que se hace, le pedimos a nuestros sumisos/as que hagan cosas sólo porque están escritas en las "100 reglas de oro para la perfecta sumisa" y lo llevamos tan a rajatabla que al llegar al apartado "Llevarás el coño depilado siempre para tu Amo" nos planteamos "¡¡Joder!! el mío no tiene coño!!" .
En el fondo es cómodo, no hay que "perder" el tiempo conociendo a la Persona que tienes frente a ti. Porque antes de estar entre tus manos, está frente a ti y caer en el tópico de que está ahí para hacer sólo lo que a mí me da la gana, me parece pobre... escaso. Está ahí para que hagamos realidad una serie de fantasías comunes, luego no me sirve cualquier Persona, sino alguien compatible conmigo que irá cediendo parte de su terreno y al que yo iré haciendo concesiones sobre el mío hasta llegar a una D/s compleja, pero sana, con el equilibrio necesario.
A la hora de las prácticas, más de lo mismo. Documentarse sobre cómo se prepara una cuerda de cáñamo antes de usarla es normal, estaría en el apartado "técnicas". Leer sobre qué zonas del cuerpo son peligrosas si se azota sobre ellas o qué daños se pueden causar con un azote mal dado también estaría dentro de técnicas. Pero qué practicas hacer, en qué orden, cómo hacerlas... si no está dentro de ti, si no fluye y no atiende a una necesidad y a algo que tú sientes, no merece la pena.
Estoy convencida de que una sesión (las mías las primeras) pierden muchos momentos de espontaneidad si nos regimos por las "100 chorradas para el perfecto Dummie" y que el placer que puedo sentir yo en una mirada o en un gesto espontáneo se pierden en las aguas pantanosas de un protocolo que está bien para la convivencia en público de varias personas que practican Bdsm pero es un corset innecesario y completamente absurdo dentro de una relación donde dos personas buscan un placer que desgraciadamente no es comprendido por el resto de personas ajenas a todo esto. Quizás, porque en el fondo, lo queramos o no, complicamos esto más de lo necesario.
Quizás sea buen momento para que todos seamos críticos con nosotros mismos, buen momento para "deconstruir" lo que todo el mundo da por hecho y hacer de esto lo que realmente es, un juego de adultos.
Gracias a los amigos/as que habeis puesto granitos de arena en mi propia concepción de las cosas, en forma de conversaciones en todo este tiempo.
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?





Bilbo dijo
Subrayo lo que dices. No tiene caso un manual para algo que se siente desde dentro, que tiene alma, que sale de las entrañas... Recojo también tu agradecimiento por haber podido estar en unas poquitas de todas las conversaciones a las que te refieres.
20 Mayo 2009 | 06:25 AM