Sádica ... ¿hasta qué punto?
Reconozco, que no he sabido cómo de sádica puedo llegar a ser hasta que me he encontrado con un masoquista.
Soy de las que tiene en cuenta lo que comentaba el otro día sobre el libro "El Ama", es decir, "No azotar a la señora De la Torre Inclinada, pues no lo soportaría. No obligar a Mozart o a la Hetaira a ladrar. No ahogar a Strip-Poker. no disfrazar de mujer a Impermeable Negro. No escupirle a Matrícula 4501 en la cara."
Por eso, hasta no tener frente a mí un auténtico masoquista, no he podido averiguar hasta que punto puede llegar mi sadismo. Sí había visto a otras Amas muy sádicas y aunque a mí me parecía que jamás podría llegar a ciertos niveles, hay que estar bajo el cuero en ese momento para saber qué se siente.
Siempre pensé, que ante una escena "fuerte" me saldría la vena compasiva y los gritos del sumiso me harían desistir, no disculparme, como sé que ha ocurrido en alguna ocasión a algún Amo al escuchar los primeros gritos, pero sí parar, detener el juego, echarme atrás.
Pero no. Y además, me gusta. Frente a un masoquista he disfrutado enormemente con sus gritos, viéndole retorcerse de dolor, suplicar un descanso, pedirme que baje la intensidad. Antes, sólo había visto algo similar con una mujer masoquista que resultaba realmente deliciosa en el evidente disfrute de su placer-dolor, pero no era yo quien administraba los azotes.
Ahora, sí sé que puedo ser muy sádica. El corazón desbocado me va pidiendo más dolor, más nivel, más intensidad, más sufrimiento para el masoquista que se queja bajo mis azotes. Suena duro, pero la verdad, esto es como ser una "hermanita de la caridad" si me pongo a medir el enorme placer que obtiene en ese momento el masoquista. Él quiere eso. Lo busca, lo desea, lo necesita. Para algunas personas es de entender, pero es así y no hay juicio posible.
En el fondo, es él quien dirige con sus gritos la sesión. Se quejan, pero gozan, suplican, pero quieren más. Y así, sabiendo que bajo esa aparente tortura infligida realmente hay un placer inigualable, me he dado cuenta de hasta qué punto se puede disfrutar de un sadismo que no es más que obtener en Bdsm lo que yo busco siempre. Que me transmitan. Que me hagan perder la noción espacio temporal. Ver cómo, sin manipulación apenas, el masoquista eyacula entre convulsiones de placer... y yo, sí, soy sádica. Pero qué bien lo pasamos, joder!!
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?





Spirit dijo
Saludos;
Me he pasado por este sitio, que no conocía, y mis felicitaciones por él.
Respecto al post de referencia, decir que reflejas muy bien el hecho de "nos dejamos llevar" por nuestros impulsos y deseos cuando nos encontramos en una situación que nos lleva a la magia del bdsm, nos deja ser nosotros y libres, sin miedos ni ataduras.
Me alegra que hayas disfrutado de la experiencia y espero que compartas muchas más.
Spirit de Zoe
9 Julio 2009 | 09:26 PM