Hay días que...

Días que el cuerpo no pide sesión tal como se entiende en Bdsm. Días que la mano no echa de menos la fusta. Días en que la mente se recrea en la necesidad de tener a mis sumisos a mis pies. Sólo eso. Que estén, que se sientan nada, que se sientan cero, que se sientan míos. Días que quiero mover los pies y tropezar con sus brazos, con su torso, con sus bocas buscando mis tobillos.
Días en los que Bdsm significa quédate cerca de mí, no te muevas, no te inquietes, no digas nada. Sólo quédate a mis pies, reconoce tu sitio, sé lo que quieres ser y lo que yo quiero que tú seas. Es la sumisión perfecta, la que no espera nada más que lo que caiga, lo que yo quiera darle. Es la que me hace sentirme Dueña de sus más íntimos deseos.
Ni ellos imaginan mejor sitio para estar ni yo mejor lugar para tenerles. Sobra todo, están desnudos, se saben míos y el tiempo hace horas se ha detenido. No es lo que hacemos. No es lo que hago con ellos. Es el silencio. Es el sonido del teclado rítmicamente. Su silencio. El imperceptible movimiento de mis pies dentro de las sandalias para facilitar el paso de su lengua entre mis dedos.
Sólo quiero estar así. Ausente, como si estuviese a solas sabiendo que no así. Otra forma de entrega donde el perro busca los pies del Ama. El hombre la piel de su Dueña. El sumiso la reducción a objeto. La simplificación a la nada. El cero absoluto. Mis pies, su lengua. El calor expandiéndose por las pieles. Sin tiempo, sin deseos, sin palabras, sin comentarios...
Un cóctel explosivo... azotes, erotismo, sensualidad... un blog para los que viven una sexualidad diferénte... ¿te atreves?





Cometospk dijo
En esos días en los que a uno no le apetece nada, lo mejor es dejar correr el tiempo, pues ya vendrán días mejores. Como dice el acerbo popular, no todos los días está el horno para bollos.
¡Un beso muy fuerte!
1 Septiembre 2009 | 10:46 PM